Ciudad de México

Estados Unidos realizó el primer asalto militar directo contra el gobierno de Basharl al-Assad desde que comenzó la guerra civil siria, hace seis años.
El Ejército estadunidense lanzó aproximadamente 50 misiles de crucero a un aeródromo militar sirio. La operación, que la administración de Donald Trump autorizó en represalia por un ataque químico que mató a decenas de civiles, amplía dramáticamente la participación militar estadunidense en Siria.
Además, expone a Estados Unidos a una confrontación directa con Rusia e Irán, que respaldan a Al-Assad en sus esfuerzos por ganar la guerra civil y aplastar a los rebeldes sirios.
El ataque podría poner en peligro a cientos de soldados estadunidenses que están estacionados ahora en Siria y cuya labor era asesorar a las Fuerzas locales antes de un asalto importante contra la ciudad siria de Raqqa, la capital de facto del autodenominado grupo yihadista Estado Islámico (EI).
La decisión de atacar a Siria se produce tras 48 horas de deliberaciones intensas de funcionarios estadunidenses, y representa una ruptura significativa con la reticencia de la administración anterior a involucrarse militarmente en la guerra civil siria y cambiar su enfoque, que por ahora se centraba en atacar al EI.
El secretario de Defensa Jim Mattis, el secretario de Estado Rex Tillerson y el teniente general del Ejército H R McMaster, el asesor de Seguridad Nacional, estuvieron en contacto varias veces desde el ataque químico en Siria del martes, del que Estados Unidos y varios de sus aliados europeos culpan a Al-Assad.
El comando central de Estados Unidos tenía listos planes para atacar el gobierno sirio desde hace años, y actualmente tiene un número significativo de activos en la región, con el fin de permitir una respuesta rápida una vez se tomara una decisión.
En 2013, un ataque químico similar al de esta semana en la que murieron cientos de civiles casi provocó una acción militar de la administración pasada, la del presidente Barack Obama.
Sin embargo, una mediación de Rusia, que sugirió que Siria se deshiciera de sus armas químicas, lo detuvo. Un año más tarde, Estados Unidos comenzó operaciones en Siria contra el autodenominado Estado Islámico, mas no contra el gobierno sirio.
El aparente ataque con gas sarín del martes, en el norte de Idlib, un enclave rebelde, con sus ampliamente difundidas imágenes de niños asfixiados por el agente químico, parece haber sacudido al presidente Trump y algunos de sus asesores principales lo suficiente para endurecer su posición contra el líder sirio.
El asalto hace aún más complejo el conflicto en Siria, que incluye a rebeldes que luchan para derrocar a Al-Assad y a otros enfocados en combatir al EI, que a pesar de más de dos años de ataques estadunidenses y de sus aliados sigue siendo una fuerza potente.

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