El secretario de Gobierno Simón Vargas Aguilar habló con reporteros sobre los hechos delictivos ocurridos en últimos días, sobre todo en la capital hidalguense, y que hacen suponer que se dispararon los índices delictivos. El funcionario rechazó esa percepción y dijo, al igual que lo han hecho otros servidores públicos, que se trata de “más bien algunos fenómenos”. Vargas explicó además que los actos delictivos fueron atendidos por autoridades de los tres niveles de gobierno “lo que dio buenos resultados”. Lo que es necesario destacar es que el aumento en los índices delictivos de nuestra entidad no es solo asunto de percepción, sino que está documentado. A finales de junio pasado el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública informó que el robo a negocio con violencia en Hidalgo aumentó 916 por ciento durante los primeros cinco meses del año, esto respecto al mismo periodo de 2016. Tal cifra es un indicador claro de que la incidencia delictiva está creciendo, en este caso, como la espuma. ¿A quién atribuirle el crecimiento abrupto de la delincuencia? Se trata, como dijo Vargas Aguilar, de un fenómeno multifactorial que debe atacarse desde varios ángulos. Pero… ¿por dónde empezar? Parece que el actual gobierno estatal no tiene una respuesta ni una estrategia. O al menos no la ha definido con claridad. ¿Será suficiente instalar cámaras en varias partes de la capital de Hidalgo? De filón. El rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Adolfo Pontigo Loyola declaró que el gobierno del estado paulatinamente abona al adeudo que denunció en días pasados el presidente del Patronato de la UAEH Gerardo Sosa Castelán, durante un acto de entrega de nuevas unidades de Garzabús. El depósito más reciente, dijo, fue de alrededor de 10 millones de pesos que irían a la deuda de más de 182 millones que mantiene la administración estatal con la institución universitaria. ¿Quedó entonces desactivada cualquier desavenencia?

No votes yet.
Please wait...

Comentarios