Eduardo Cerecedo Sáenz

La austeridad financiera impuesta en los ayuntamientos de Hidalgo, más que un efectivo esquema de racionalización del gasto, parecen discursos de moda que en pocos casos se emparejan con las necesidades de los habitantes. Habrá por supuesto demarcaciones donde existe un verdadero sentido de responsabilidad, pero generalmente aquella frase de “apretarse el cinturón” se vuelve más una medida demagógica que real. Hoy les presentamos un par de notas en las que por un lado la alcaldía de Tulancingo anticipa cambios en algunos cargos directivos, acompasado con un adelgazamiento del aparato administrativo en las dependencias. Por otro, el corresponsal en la región Daniel Martínez nos informa que los 18 regidores y dos síndicas que conforman la asamblea municipal reciben 40 litros semanales de gasolina para sus vehículos. Es decir, llenan prácticamente el tanque. De acuerdo con la síndica hacendaria Verónica Cortés Soto, la entrega de combustible ya estaba etiquetada en el presupuesto anual del ayuntamiento, y deja un mensaje conciliatorio: no existe interés de incrementar la cantidad asignada en correlación a la complicada situación económica y social que atraviesa el país. A propósito de ello, en las oficinas del palacio municipal ronda el fantasma del desempleo. El gobierno de Fernando Pérez Rodríguez revisa todos los días el rendimiento de los colaboradores y en los casos donde no se cumplan objetivos habrá recorte de personal. De aplicarse esta política, se anticipan posibles efectos colaterales, como un menor poder adquisitivo de las familias que dependen de la nómina del municipio, pero el gasto corriente continuaría igual o incluso aumentaría. Y es que según la asambleísta, tras el incremento en el costo de los hidrocarburos se prevé aumentar dicha partida en unos 4 millones de pesos para toda la flotilla municipal, con prioridad a los vehículos que sí son productivos al grueso de la población. Como sea, resulta controvertido saber si la labor extramuros del cabildo, cualquier que sea el municipio, es tan amplia para pagarles la gasolina. Solo para poner en contexto a los tulacinguenses, llenar el tanque a sus 18 regidores y dos síndicas les cuesta 14 mil pesos semanales. De filón. Estamos casi a la mitad del periodo de gracia que otorga la ley de trasparencia para que 214 sujetos suban información a la plataforma. El tiempo se agota y entre las entidades obligadas cinco partidos políticos siguen en el pantano de la opacidad.

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Doctor en ciencias de los materiales, ingeniero minero metalúrgico por la UAEH y maestro en ciencias en geología minera por el Instituto Politécnico Nacional. Profesor investigador de la Autónoma de Hidalgo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Colabora en Libre por convicción Independiente de Hidalgo desde 2009.