Las precampañas de todos los partidos políticos están insertas en nuestros tiempos y en nuestros espacios más íntimos, pues al encender la radio para escuchar el noticiero matutino, inevitablemente se escucha: “Mensaje dirigido a nuestros militantes…”, como si en verdad los militantes y representantes partidarios fueran las y los únicos en escucharlos, verlos o leerlos. Cada partido expresa un autismo selectivo, es decir, atienden lo único que pone en riesgo sus candidaturas, los precandidatos están ensimismados en sus discursos y en los decires de sus contrincantes fabricando falsos conflictos; los dirigentes y representantes de partidos hacen oídos sordos y muestran ceguera ante los problemas reales, expresan su propósito de cambiar las cosas, cuál de todas.
No dudo del cambio de situaciones, la pregunta es ¿para quién?, por ejemplo, cuando se dijo que la familia mexicana debía cambiar a una familia más pequeña para vivir mejor, lo que se hizo fue irrumpir en el cuerpo femenino para controlar su fecundidad, ¿acaso el grueso de los anticonceptivos fueron para los hombres? Entonces las mujeres tuvieron que ingerir píldoras, aguantar inyecciones, portar implantes anticonceptivos, colocarse parches, entre otros. Así, el tamaño de las familias mexicanas decreció, no así la cantidad de población que vive en pobreza.
Otro ejemplo de los cambios prometidos es la obligatoriedad de la educación para niñas y niños, las más afortunadas alcanzaron una formación profesional y se insertaron en el mercado laboral, pero ocurrió que muchas mujeres se convirtieron en proveedoras de sus hogares sin que ello les disminuyera sus labores domésticas. Ellas que pudieron tener un ingreso regular y permanente, en su momento de retiro no cuentan con ahorros o bienes propios, pues la totalidad de sus ingresos fueron destinados a la manutención familiar, la casa y el auto adquirido excepcionalmente puede estar a su nombre. El cambio fue legitimar en trabajo remunerado y la doble jornada femenina, además de culpar a las mujeres de las ocurrencias y desatinos de sus hijos que no tuvieron el cuidado total de sus madres trabajadoras.
Un último ejemplo de promesa de cambio fue hacernos creer que hombres y mujeres somos iguales en derechos y obligaciones, entonces por qué las mujeres tenemos miedo de transitar solas en la noche, por qué las jóvenes tienen prohibido tomar un taxi cuando están solas, por qué niños y niñas no pueden salir solos a las calles de su propia colonia. Porque los espacios públicos y su ocupación no es igual para todos; porque las calles, el transporte público, los espacios de recreación, según el horario, tienen género: son masculinos y para adultos.
Toda promesa de transformación no debe ponerse en duda pero debemos cuestionar a quiénes impactarán. Me parece que una condición indispensable para dirigir un cambio de la realidad vivida por el grueso de la población es reconocer la precariedad de las cosas, esa parte se omite en la memoria de los partidos y sus precandidatos, prefieren ignorar que la situación vivida es resultado de gobiernos con colores partidarios perfectamente identificables. Los discursos de los precandidatos se deslindan de la responsabilidad que tienen en el deterioro del país, se les olvida que la incorporación de hombres y mujeres al mercado laboral está asociado al empobrecimiento del poder adquisitivo del salario; se omite que el miedo generalizado de las mujeres a caminar solas o en horario nocturno está asociado a la impunidad, porque la omisión del castigo comunica que se puede sustraer a una joven con fines de trata de personas, se puede condicionar la obtención de un derecho a cambio de favores sexuales, incluso es posible quitar la vida a niñas, mujeres y ancianas sin que ello signifique una sanción.
El autismo selectivo de los partidos políticos y sus precandidatos es un mal que puede invadirnos como sociedad, mantener fresca y activa nuestra memoria obliga a enterarnos de los resultados de gobierno y gobernantes, al tiempo de tener presente los temas importantes: eliminación de corrupción e impunidad, disminución de la polarización entre ricos y pobres, seguridad alimentaria, deterioro ambiental, entre otros temas que afectan nuestra calidad de vida y empobrecen a nuestra sociedad.

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