Pants y tenis Adidas, alguna cadena con oro de 14 kilates, barba de tres días, muchos pasos de baile y uno de los gorros más extraños en la historia de la humanidad… simplemente Jamiroquai ha regresado. Y vaya que la banda británica nos hacía falta, porque tras siete años de ausencia retornan a los escenarios para imponer ritmo y cadencia con Automaton, su octavo material de estudio.
El hijo más reciente de la agrupación comandada por el vocalista Jay Kay viene precedido de Rock dust light star (2010), apuesta por mostrar un Jamiroquai más maduro y centrado que terminó, por desgracia, siendo un soporífero más efectivo que la leche tibia, contar borregos y el té de valeriana. Es por ello que, tras un larguísimo descanso, la banda londinense se replantea en un álbum que vuelve a su siempre acertado acid jazz con influencias funk y disco.
Así, Automaton se revela ante nosotros como una potente máquina que, irremediablemente, nos hace mover los pies y las caderas al tiempo que funciona como metáfora de una sociedad que se dice sabedora de la tecnología, pero que en realidad no comprende sobre su propia realidad. Y si dudas de ello, tan solo ve el nuevo look de Kay con una gorra llena de espolones fosforescentes más una inexpresividad que deviene en incertidumbre.
Pero no todo es duda y preocupación. Automaton es un disco hecho y derecho para las pistas de baile, además de recordarle a nuevos escuchas que Daft Punk y similares no son los “guaruras” de ídolillos contemporáneos como The Weeknd. “Automaton”, el sencillo, es grandioso, una vuelta a los últimos años de la década de 1990 con su ritmo agresivo que emula ese enfrentamiento entre Jay Kay y el Godzilla gringo titulada “Deeper underground” (1998).
“Cloud 9”, por su parte, es una oda a la época disco al tiempo que nos recuerda el brillante A funk odissey (2001). Inevitable no ponerse el traje blanco a la John Travolta para asistir al antro de preferencia (absténganse de tugurios donde pongan corridos que esto va serio). Así, el tema se antoja ora una épica espacial, ora un tórrido romance, ora una lluvia neón incendiando el cuerpo mientras éste se mueve.
Finalmente, “Something about you” brinda la dosis amorosa que todo álbum debe recetar al escucha. Jamiroquai añade a la ecuación un bello homenaje a los legendarios Bee Gees y unas cuantas reminiscencias al más vigoroso Tom Jones, mientras que su efectivo teclado nos adentra en el universo de Tron, aunque sin los duelos en motocicletas fosforescentes.
Automaton es el esperado y acertado regreso de Jamiroquai. A pesar de la existencia de exponentes similares, la banda de Jay Kay reinventa las reglas del juego y exhibe un tablero más vistoso, renovado, listo para una nueva gira. Si bien la duración juega en su contra, lo cierto es que su hora de duración resulta el tiempo exacto para pautar un retorno de estas magnitudes. Inserte una moneda y escuche, que al automatón está actuando para usted.
PD: Coincidencias de la vida. Al momento de escribir esta columna (mil disculpas ante la ausencia de dos semanas) fue anunciado que Toby Smith, tecladista fundador de Jamiroquai, había fallecido. Descanse en paz.

SINFONOLA

@Lucasvselmundo
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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.