Desacreditar y cuestionar la autonomía universitaria y su contribución al pluralismo, restringe el legítimo derecho que tienen las universidades de participar por un país mejor.
La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo es una institución que integra la excelencia académica con una formación de calidad. En lo primero, como lo demuestran diversos rankings y la preferencia que año con año tienen miles de estudiantes por esta institución, por lo que la máxima casa de estudios de la entidad se ha posicionado como una de las mejores universidades de México y una de las más importantes de Latinoamérica. En lo segundo, sin renunciar a esa excelencia, la universidad reconoce en su misión, como característica propia, el aporte orientador y normativo respetando la autonomía de las diferentes áreas del saber.
Por lo mismo, es necesario que la universidad, en su inconmensurable aporte público, manifieste con fuerza y claridad su posición frente a un proyecto que atenta contra un principio esencial, como es la defensa de su autonomía.
En ese contexto, el rector Adolfo Pontigo Loyola y el Patronato Universitario han ejercido un liderazgo valiente y constructivo en la defensa de la autonomía, contribuyendo a fortalecer la esencia de lo que debiera ser la universidad. Y al contrario, quienes atentan contra la esencia de la universidad, que niegan su autonomía y cuestionan su reputación institucional, incurren en una contradicción, pues pretenden defender la diversidad y en realidad tienen una vocación de pensamiento único o hegemónico, al rechazar implícitamente valores esenciales de nuestra República, como la libertad de asociación y de enseñanza.
Por ello, es muy importante la posición de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), quien manifestó su total apoyo a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), por lo que llamó “la transgresión sufrida en su autonomía” con la modificación de la ley orgánica, publicada mediante el decreto 228 del Congreso de Hidalgo.
Mediante un desplegado dirigido a los poderes Ejecutivo y Legislativo de los estados y a la opinión pública, la ANUIES, a través de su secretario general Jaime Valls Esponda, recordó el artículo tres fracción siete de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece que las universidades e instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y responsabilidad de gobernarse a sí mismas, sin la injerencia de los gobiernos estatales y federal. La ANUIES considera violatorio cualquier acto que afecte el funcionamiento o pretenda limitar los principios y alcances de la autonomía universitaria, reconocidos por la Carta Magna y establecidos en las leyes orgánicas de las instituciones.
Asimismo, expresó su preocupación ante la sociedad en general y los poderes Ejecutivo y Legislativo de los estados en donde se han modificado las leyes orgánicas de las universidades autónomas, sin mediar comunicación ni participación de las autoridades y comunidades universitarias; además, llamó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación a preservar “plenamente la garantía institucional de la autonomía, contemplada constitucionalmente”.

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