Es increíble cómo la soberbia puede hacer que un problema menor se convierta en una bola de nieve. Lo que pudo resolverse en audiencias entre las partes en conflicto, ahora creció a un problema que involucra a toda la comunidad estudiantil de la Universidad Politécnica de Pachuca (UPP). De acuerdo con testigos, cerca de la medianoche del jueves, en lo oscurito, autoridades de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH), con ayuda de unas 20 patrullas estatales, intentaron “convencer” al profesor Manuel Fernando Moreno Vera para que desistiera de su lucha a favor de mejores condiciones laborales y en pro de que el estudiantado de la institución educativa deje de ser acarreado para actos políticos. No obstante, la mesa de diálogo para tratar esos asuntos tuvo que ser suspendida pues, por increíble que parezca, el rector de la UPP Marco Antonio Flores, pieza clave y central en el conflicto, no asistió. Ya por la madrugada del viernes, a eso de las 3 horas, Moreno Vera, de 67 años, se desvaneció en virtud de que llevaba casi tres días en huelga de hambre. Fue en ese momento cuando familiares del profesor fueron aislados por elementos de Seguridad que cerraron las puertas de la institución, mientras una ambulancia intentó llevarse al catedrático contra su voluntad y la de su familia. Al ver la resistencia, Moreno Vera fue liberado y sus familiares se lo llevaron a la Ciudad de México para que fuera atendido en una clínica privada. El hecho, como era de esperarse, encendió aún más la mecha de la comunidad estudiantil que apoya las demandas del profesor, lo que derivó en que el acceso al plantel educativo fuera bloqueado y que el propio rector fuera obligado a dialogar con estudiantes y padres de familia durante una manifestación ayer por la mañana. Ahora, lo que pudo ser un conflicto menor, que pudo arreglarse dialogando, creció hasta volverse una gran bola de nieve. El enojo de estudiantes y padres de familia no es gratuito. El rector, que dejó crecer el problema durante cuatro días, no supo explicar a estudiantes y padres de familia por qué se escondió durante todo ese tiempo. Lo que sí es que quedó demostrada su nula capacidad para resolver problemas. ¿Las autoridades lo mantendrán en su cargo pese a que ahora buena parte de la comunidad estudiantil está en su contra? De filón. Resulta que en Huazalingo dos personas que se negaron a aceptar la sanción de la asamblea de la comunidad de Cuamontax podrían ser expulsadas de la localidad. Su pecado: no realizar faenas y cooperaciones. Peeero, cuentan que lo que hay de fondo es que quienes están a punto de ser desterrados por usos y costumbres de su comunidad son evangélicos, lo cual es pecado mortal para una comunidad con mayoría católica. ¿Y la libertad de culto?

Comentarios