Ojo por ojo, diente por diente. Reza el refrán. Aquellas candidaturas voraces, irresponsables e insensibles a los 14 mil contagios y 2 mil 92 fallecimientos en Hidalgo por coronavirus merecen el voto de castigo de la ciudadanía. Si a las y los aspirantes a una presidencia municipal no les interesó cuidar nuestra salud, porqué nos debería importar su triunfo. Desde ahí, en esos actos de insensatez política, es posible medir el respeto hacia el electorado. Es hora de que la ciudadanía cobre facturas. En el afanoso propósito de demostrar la musculatura electoral, muchos candidatos y candidatas cometieron en estas campañas el grave error de exponer a sus votantes. Pésima estrategia. Es lamentable también que las autoridades estatales y federales encargadas de organizar el proceso no hayan aplicado ni siquiera una amonestación a aquellos personajes que se excedieron en su irresponsabilidad proselitista. Por otro lado, valientes declaraciones espetó ayer el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) Lorenzo Córdova Vianello, quien afirmó que los órganos electorales no pueden hacerse cargo de todo, al referirse a las medidas sanitarias. Sin embargo lanzó la venia para que la ciudadanía premie o sancione la responsabilidad de los actores políticos, en la medida que hayan cumplido con los cuidados sanitarios. Rienda suelta a la Ley de Talión. A un día de que concluyan las campañas para renovar 84 alcaldías se acumularon 3 mil 200 casos positivos y 413 defunciones por Covid-19 durante este periodo, entre ellos seis aspirantes contagiados y uno lamentablemente falleció. La ciudadanía hidalguense tiene la última palabra este 18 de octubre. Los abanderados deben tener claro que con la salud no se juega y a pesar de ello hicieron de la palestra un espectáculo masivo. De filón. A las decenas de agresiones, físicas, verbales y virtuales entre partidos políticos, no podían faltar las mapacherías con paquetes de despensas que presuntamente serían repartidas por el PAN en San Salvador.

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