Aviadores versión 2.0

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Desinflar la nómina es quizá una de las acciones más difíciles que tenga frente a sí la actual administración estatal en sus primeros 49 días de ejercicio. Por un lado el personal que fue despedido y, según el gobernador, será reacomodado. Están también quienes no cubren el perfil para puestos específicos y en el peor de los casos aquellos que cobran sin trabajar, aviadores, vamos. Como vemos la nómina del gobierno se encuentra envuelta en un monumental galimatías. La política de austeridad que promueve el gobierno de Omar Fayad Meneses se funda en la turbulencia financiera que se avecina para el ejercicio fiscal 2017 en todo el país, solo que a diferencia de su antecesor busca desterrar paternalismos. Fue por allá de mitad de año cuando el entonces gobernador Francisco Olvera consideró que, al ser el gobierno del estado una de las principales fuentes de empleo en la entidad, la nómina debía mantenerse, esto en relación al anuncio de Fayad de revisar puesto por puesto. Aquí unos datos para orientar o descarrilar los planes en el reacomodo de la burocracia, según anden las aguas: los servicios personales le cuestan este año al gobierno de Hidalgo 2 mil 286 millones 503 mil pesos. “Otras prestaciones sociales y económicas” no detalladas en el Presupuesto de Egresos Hidalgo 2016 ascienden a 210 millones 293 mil pesos, mientras que los pagos de estímulos a servidores públicos suman 7 millones 489 mil pesos. El apartado de previsiones acumula 5 millones 773 mil, mientras que el gasto en seguridad social asciende a 107 millones 422 mil pesos. Ahora bien, las remuneraciones al personal de carácter permanente y transitorio equivalen este año a 714 millones 471 mil 678 pesos. La rebanada más grande del presupuesto se la lleva las remuneraciones adicionales y especiales con un costo al erario de mil 241 millones 53 mil pesos. En total el capítulo mil relativo a servicios personales en la obesa nómina del Ejecutivo equivale a cerca de 7 por ciento de presupuesto anual. Sin duda las intenciones de retirar los paternalismos son loables, nada abona a un estado pobre que un alto porcentaje de su población esté sujeta a la administración pública como ocurre en Hidalgo, donde según el Inegi seis de cada 100 personas incursionan en ese sector. Lo que se requiere es crear riqueza a través de la economía del conocimiento, generar industria y plazas de trabajos formales, de otra manera papá gobierno seguirá siendo el sostén de muchos hogares. De filón. ¿No que no? Del primero de enero al 15 de septiembre el ayuntamiento de Pachuca recaudó 90 millones 880 mil 177 pesos por concepto de predial, con esta cifra superó la meta programada en la Ley de Ingresos 2016 en la que se presupuestó 90 millones de pesos para este impuesto. Pese ello la alcaldía tiene hambre.

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