En estos últimos dos meses, he de confesarme con ustedes, vengo padeciendo lo que empezó por ser un pequeño dolor de abdomen, causado por una gripe con fuerte tos seca y mucho estornudo, la tos continuó, incrementándose, el estornudo se detuvo a la semana de iniciado.
Después de otras dos semanas con tos y dolor –ya bastante fuerte– en el lado izquierdo del abdomen, comenzó a ser tan fuerte, insisto, que no me permitía mover de forma normal, es decir, al levantarme, al sentarme, al girar el tórax, tampoco para recoger algo que estuviera distante y alcanzarlo con alguno de los brazos; por lo que definitivamente llamé y acudí al médico, quien me dijo que era importante hacer un ultrasonido y una placa de rayos X para descartar un malfuncionamiento de algún órgano, o bien, alguna malformación en esa zona del cuerpo.
Una vez hecha la placa y el primer ultrasonido, la doctora me indicó que era todo producido por la gripe y que existía inflamación en todo el intestino, así como una muy severa y aguda colitis. Me llenó de medicamentos para desinflamar y para la colitis. Durante una semana más estuve medicado con todo aquello, sin tener el más mínimo indicador de mejoría alguna. Incluso el dolor abdominal no me permitía doblar –ni un poco siquiera– el abdomen; el dolor era ya muy intenso.
Ante la situación tuve que acudir a un especialista en colitis y asuntos relacionados, quien me indicó que ante el cuadro que presentaba y la exploración que realizó, el diagnóstico anterior no era correcto para nada, ya que lo que sucedía era un problema de carácter muscular y/o de algún lipoma que estaba presionando los músculos rectos del abdomen, por lo que me sugirió ver a un médico que podría, de ser necesario, realizar una endoscopia y ultrasonido de tejidos blandos.
Al día siguiente acudí al médico que me indicaron, mismo que al revisar el cuadro y hacer una exploración, así como revisar el ultrasonido primero, su opinión fue que le parecía que lo que presentaba no requería de una endoscopia, sino de una tomografía computarizada (TAC) para encontrar de dónde se venía presentando tanto dolor e inflamación del abdomen –parecía una mujer con siete meses de embarazo–.
A los dos días, el médico revisó el TAC y me canalizó con un fisioterapeuta que definitivamente me ayudaría a que el dolor y la inflamación poco a poco cedieran.
Pasaron dos semanas de fisioterapia, el dolor de contractura muscular disminuyó un poco, pero comenzó un ardor, verdaderamente infernal, al costado izquierdo del ombligo en línea recta, de arriba-abajo. Imposibilitado para laborar, el médico fisioterapeuta me canalizó con otro médico más, para que realizara otro ultrasonido de tejidos blandos y de esa manera se pudiera descartar algún problema biliar o de hígado. Atendí una vez más al médico especialista en imagenología y me realizó el ultrasonido, ahí mismo me dijo su diagnóstico: “Lo que usted tiene es un muy grave, adelgazamiento del músculo parietal izquierdo en el abdomen, tan delgado ya, que podría en cualquier momento romperse y causar tres hernias en la zona, o bien, una hemorragia interna fatal”.
Sobreviviendo llegué antes de ayer con el fisioterapeuta, quien me dijo que efectivamente ya no era una cuestión suya o que el pudiera solucionar, que me iba a recomendar esa misma tarde con un cirujano gastroenterólogo. Esa misma tarde, acudí también –ya sin poder ponerme erguido, sino encorvado por el ardor– al gastroenterólogo, quien después de revisar todos los estudios anteriores y explorarme, resultó que lo que parecía una gripa, un dolor muscular ligero, requería efectivamente y de manera urgente una cirugía reconstructiva de la pared abdominal del músculo parietal izquierdo en el abdomen, abrirme en cruz para reconstruir el músculo y colocar una membrana que bien sujetada y cosida haría que ese músculo se fortaleciera poco a poco y en unos tres meses de recuperación en reposo y dieta blanda, volvería a mi vida normal, pero que ya no quedaría igual, advirtió el cirujano.
Salí de ver a ese médico preguntándome quién tendrá razón. Dos meses de dolores agudos, tantos análisis, tanto ir y venir, tantos medicamentos, que cubrirá el seguro en reembolso –eso espero, según ellos–, la razón la podrá tener cada uno de ellos, lo que no puedo entender es que tantos médicos no fueran capaces de darme un diagnóstico asertivo en la primera visita, no estoy denostando la labor de los doctores, solo sé que el dolor tiene muchas explicaciones, muchas y variadas categorías y niveles, pero sobre todo que el dolor aun así de agudo es lo que le importaba a los médicos, ¿para qué? Querían atinarle y deshacerse de él, sin haberle dicho o tomado en cuenta al ser humano.

Posdata: Si salgo de la cirugía, les termino de contar.

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