En mi libro Trump y el supremacismo blanco: palestinización de los mexicanos se abordan los entonces cuatro escenarios que enfrentaría Trump: Kennedy, Nixon, Clinton o ser reelegido.
En ese entonces el gabinete Trump –conformado por el triunvirato de los generales Kelly/McMaster / Mad DogMattis y el conglomerado financierista de Goldman Sachs con los israelo-estadunidenses Steven Mnuchin y Gary Cohn, sumados de Wilbur Ross de banca Rothschild–, al unísono de los Bush, los Clinton y Obama, no encontraban la fórmula expedita sin cacofonía judicial para defenestrar a Trump: la ominosa enmienda 25.
A escala estratégica queda muy bien delineado el foco de del libro de Michael Wolff: aplicar la ominosa enmienda 25, donde el gabinete puede destituir al presidente por incapacidad mental y ser sustituido por el vicepresidente.
Michael Wolff define el objetivo de su volcánico libro: tiene el efecto de exhibir que el emperador se quedó sin ropa y exhibe a la presidencia de tal manera que Trump “no puede ejercer su función”.
En un tuit, que marca más la insanidad que su sanidad mental, Trump alardea sus dos grandes activos que han sido su estabilidad (sic) mental y ser también muy inteligente como un “genio muy estable”.
Pues Trump podrá ser el mayor genio que haya dado la Vía Láctea, pero si su gabinete decide defenestrarlo, pues habrá sido un genio incomprendido.
Washington se ha vuelto un manicomio cuando todos se acusan de insanidad mental.
Trump imputa a Bannon haber perdido el juicio y haber sido el culpable de la derrota senatorial en Alabama. ¿Dónde están los psiquiatras?
Trump, quien no es nada tonto, conoce los alcances que versan sobre su presunta disfuncionalidad mental y su puerilidad, rechazando el libro como una sarta de mentiras: Michael Wolff es un perdedor completo quien teje historias para vender un libro realmente aburrido y mentiroso. Usó al estrafalario Steve Bannon quien lloró cuando fue expulsado e imploró por su puesto. Ahora fue arrojado como perro (¡megasupersic!) por casi todos. ¡Muy mal!
En medio de los triunfos bursátiles y fiscales de Trump, no es gratuita la publicación del libro después de la hemorrágica ruptura en Alabama, donde salió maltrecho Bannon, ideólogo de trumpismo (con o sin Trump), lo cual permitió la recaptura del alma del Partido Republicano, por el ala moderada y políticamente correcta para el deep State, del líder del Senado, Mitch McConnell.
Uno de los aspectos relevantes del libro es la confesión de Bannon de que uno de los principales objetivos de su agenda era librar una guerra totalizante contra China.
En mi entrevista con Radio/Tv 44 de la UdG, ahondé sobre lo que está en juego en el volcánico libro Fuego y furia, dos palabras que usó Trump para amenazar nuclearmente a Norcorea.
Dejo de lado los chismes y diretes, como la pésima relación de Trump con Melania y las alucinaciones de Ivanka para ser la primera presidenta de Estados Unidos (EU), para centrarme en el aspecto matricial donde Bannon arremete contra Donald Trump junior, Jared Kushner y Paul Manafort, a quienes acusa de traidores, antipatriotas y lavadores de dinero en Deutsche Bank.
Por lo pronto, Manafort ha sido inculpado por el fiscal especial Robert Mueller (vinculado a los Bush) de lavado de dinero.
Bannon previó que el fiscal Mueller perseguiría a Jared Kushner y a Donald Trump junior por lavado de dinero, mediante el abogado sabueso Andrew Weissmann.
El portal israelí Forward alardea que “tres fiscales judíos (¡megasupersic!) se han unido al equipo del fiscal Mueller: Andrew Goldstein, Aaron Zelinsky y Andrew Weissmann, expertos en lavado de dinero”. ¿Guerra civil entre israelíes?

La perfidia contra su mismo suegro por el talmúdico –que ven a los goyim como “bestias”– Kushner y su esposa Ivanka es expuesta, así como sus tratativas con el gobierno mexicano para la erección del muro –¡ha de estar temblando el infatuado canciller itamita Videgaray!– y su acuerdo con el premier Netanyahu para trasladar la embajada de EU de Tel-Aviv a Jerusalén, como capital fake de Israel, y en el que, como había señalado con antelación, el criminal israelí-estadunidense de casinos Sheldon Adelson jugó un rol determinante, a grado tal de haber querido regalar Cisjordania a Jordania, y Gaza a Egipto.
Bannon divulga las “inmundicias de los Kushner” y que el convicto multimillonario Charles Kushner, padre de Jared, está preocupado por la exposición del lavado de dinero en Deutsche Bank y su conexión con rabinos (sic) con diamantes y toda la inmundicia proveniente de Israel con toda la gente de Europa oriental cuando se encuentra en riesgo su edificio 666 en Nueva York.
El portal Handelsblatt comenta que el mayor banco alemán Deutsche Bank ha sido atrapado en el fuego cruzado entre Trump y Bannon. Ahora resulta que el vengativo Bannon está cooperando con el fiscal Mueller y Newsweek afirma que el yerno y el hijo mayor de Trump pueden ir a la cárcel por el lavado de dinero en Deutsche Bank, en caso de que los asertos de Bannon sean correctos.
Deutsche Bank prestó miles de millones de dólares a Trump quien ahora le debe 300 millones de dólares.
¿Por qué Trump, teniendo óptimas relaciones financieras con JP Morgan-Chase y Goldman Sachs, optó por Deutsche Bank? También Hillary, su esposo Bill y su hija Chelsea son socios de Deutsche Bank. ¡El fariseísmo estadunidense a lo que da!
Bloomberg asienta que el “lavado de dinero es muy serio”.
Las tratativas de la familia Trump –coaligada vía Ivanka con los Kushner– destilan fuerte olor sulfuroso y son conocidos sus vínculos en pestilentes negocios inmobiliarios con criminales, como el israelí Felix Sater y su grupo Bayrock.
El vengativo Bannon tiró a matar la presidencia que pretende haber ganado, gracias a su estrategia de movilizar a los desempleados supremacistas evangelistas blancos, cuando ni Trump creía en su triunfo.
Bannon conoce las vulnerabilidades inmobiliarias de Trump y golpea sin misericordia el lavado de dinero de Trump junior y del talmúdico Jared Kushner cuyos días están contados. Bloomberg comenta que Bannon sabe lo mal preparada que está la Casa Blanca para contender con los obstáculos legales y las investigaciones financieras que advendrán.
¿Y si resulta que Bannon miente sobre el lavado?
Roger Stone, insigne consultor del Partido Republicano, profundiza el plan C para derrocar a Trump: el plan A, la defenestración vía el fiscal especial Mueller, implementada por el Congreso; el plan B, la Enmienda 25 –que puede fracasar–, y el plan C: bombardear una ciudad en EU, para asesinar a Trump y culpar a Norcorea”. ¡EU es hoy todo un manicomio!

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