Doce días de campaña fueron los que perdió el candidato morenista a la alcaldía de Tula Ricardo Baptista luego de que el Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo (TEEH) canceló su registro tras considerar que el postulante no había cumplido con el requisito de legalidad de separación de cargo. Pero ayer la sala regional Toluca, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), resolvió devolver la candidatura a Baptista tras considerar que se separó de su cargo con el tiempo que establece la ley. El meollo fue que, según el TEEH, Baptista González se separó con 86 días de antelación, cuando la ley marca que deben ser 90. Pero la sala Toluca concluyó que la interpretación del TEEH era restrictiva, pues si bien el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó la suspensión del proceso el primero de abril, el Instituto Estatal Electoral (IEE) lo hizo hasta el cuatro de ese mes, por lo que Baptista cumplió con el plazo. Como sea, el también exalcalde perredista de Tula recuperó su postulación, aunque el daño de no participar durante 12 días en la contienda es irreparable. De acuerdo con el propio candidato morenista, la cancelación de su candidatura por parte del TEEH tuvo como fin desalentar y confundir a la ciudadanía, pero además refleja una clara intromisión del gobierno estatal. Es difícil en la práctica demostrar el papel activo del gobierno en este proceso, pero la evidencia nos dice que las instituciones encargadas de impartir justicia andan muy activas interviniendo o persiguiendo delitos en esta temporada electoral.

De filón. Hidalgo seguirá en naranja al menos dos semanas más, por lo que autoridades llamaron a la sociedad a salir para hacer estrictamente lo indispensable. El problema es que tenemos una elección a la vuelta de la esquina.

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