“¡Bara, bara, que ya es el último día!”… Adiós feria 2017

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Pachuca.- Desde la estación Vicente Segura del Tuzobús, familias enteras bajaban del transporte para aprovechar el último día de la Feria San Francisco Pachuca 2017, otras más hacían fila en sus vehículos para encontrar estacionamiento.

La taquilla ya estaba repleta y eso que apenas eran las 13 horas de una bastante calurosa tarde de domingo, y aun así, la fila para entrar se perfilaba larga.

Adentro, las personas se dispersaban para recorrer las atracciones que trajo consigo este año la organización de la feria; otra fila más para entrar al pabellón turístico y subirse a los carritos que te daban un paseo por las atracciones turísticas de la entidad.

Otras familias se adentraban al pabellón comercial, compraban en los módulos donde las leyendas de “remate” se hacían notar con cartulinas fosforescentes; se paraban ocasionalmente en aquellos módulos donde los precios no estaban tan accesibles y buscaban refrescarse con helados y fruta.

“¡Bara, bara, que ya es el último día!”, se oía mientras caminabas directo al teatro del pueblo donde ya se probaba el sonido para el concierto de cierre de Emmanuel y Mijares. Las personas se acercaban y otras más entraban al pabellón interactivo, ese donde hacías más fila para entrar a la realidad virtual o patinar en la pista de hielo.

Las cantinas comenzaban a abrir, algunas personas desde temprano agarraron la michelada para refrescar el calor.

Pero la mayoría de las personas se concentraban en el área de juegos, niños alzaban la voz para subirse a su juego favorito y los padres sacaban el celular para tomarles la foto y mientras el juego mecánico cumplía con su función, a lo lejos se escuchaba aun al señor de la atracción de las carreras de caballos “¡Juéguele, que ya es el último día!”, en medio del olor de las alitas en las brasas y el calor que no daba tregua a las familias que caminaban entre los juegos.

Los puestos de comida ya estaban invitando a comer y otros más ya ni abrieron, el pabellón artesanal vendía las últimas blusas de Tenango, los últimos gorros de lana, la última escultura de madera, lo que quedaba de las velas, pulseras y collares hechos a mano.

“Se ha vendido bien, gracias a Dios”, dijo una artesana de Actopan, que también remata las pulseras y gorras que ella misma hace. “Aprovechamos para comparar cosas este último día porque está más barato”, comentó un señor en compañía de su esposa y sus dos hijas, quienes llevan pulseras tejidas.

Y así, las personas empezaron a congregarse para ver el último concierto del teatro del pueblo, mientras los automóviles buscaban lugar para la corrida de toros. Algunas personas se despidieron de la feria al volver a sus autos o tomar de nuevo el transporte público, mientras veían que la fila de coches comenzaba a alargarse.

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