Vanessa Monserrat Vázquez Vázquez,
Lilián Elizabeth Bosques Brugada y
Rebeca Guzmán Saldaña

Si alguna vez se ha descubierto comiendo dulces o bocadillos justo en momentos en los que experimenta mayor estrés, podría tratarse de alimentación emocional o comer por compensación psicológica

Alguna vez te has descubierto comiendo más dulces o bocadillos justo en los momentos en los que experimentas mayor estrés? Podría tratarse de alimentación emocional o comer por compensación psicológica.

Ello no es un término tan común, pero ha sido reflejado en películas, series y telenovelas, donde la protagonista de un drama ante una situación de desamor recurre al helado o los chocolates para consolarse.

La alimentación emocional o comer por compensación psicológica es cuando la persona en realidad no tiene hambre pero elige alimentos poco saludables como dulces, galletas, pasteles, helados, todos altos en calorías pero que tienen un efecto placentero, debido a la liberación de algunas sustancias a nivel bioquímico en el cerebro.

Ese tipo de conducta relacionada con la alimentación ocurre, en la mayoría de veces, frente a situaciones en las que se experimentan emociones desagradables tales como la tristeza, ansiedad o estrés.

La intención es reducir o evitar esos estados de ánimo que resultan incómodos y en ocasiones suele volverse una forma de afrontar o lidiar con las situaciones problemáticas de la vida cotidiana.

El inconveniente es que ese patrón de alimentación puede tener un impacto en la salud, tanto física como psicológica, y se encuentra estrechamente relacionado con padecimientos como el trastorno por atracón, la anorexia o la bulimia, así como la elevación en los niveles de azúcar en la sangre, la ganancia de peso y dificultad para seguir dietas nutricionales.

La alimentación emocional resulta una situación aún más complicada para personas con obesidad que estén bajo tratamiento médico para reducir su talla o después de una intervención quirúrgica.

De acuerdo con estudios, las mujeres presentan en mayor medida ese tipo de alimentación emocional, ello en comparación con los hombres; así como en aquellas que tienen sobrepeso u obesidad.

Entre adolescentes, los focos de alerta para comer por compensación psicológica se han encontrado asociados con estilos de crianza por parte de los padres, caracterizados por devaluar culpabilizar o chantajear a los menores de edad.

También, ese problema puede presentarse en hijos de madres que padecen algún tipo de trastorno alimentario o entre quienes han estado expuestos a situaciones de trauma emocional como violencia o abuso sexual, por mencionar algunos.

Asimismo, comer por compensación psicológica acarrea consecuencias perjudiciales en la salud de las personas, por lo tanto, es importante identificar los focos de alerta con la finalidad de prevenir futuros padecimientos.

Mientras que en el caso de quienes ya presentan alguna irregularidad física o psicológica, como los mencionados anteriormente: problemas de exceso de peso, trastornos alimentarios, niveles elevados de azúcar en sangre o de grasa corporal, será necesario determinar cuáles son los tratamientos o estrategias de intervención más eficaces que favorezcan una vida más saludable y de mejor calidad.

Causas

¿Qué puede volver más vulnerable a una persona para presentar episodios de alimentación emocional? Pues bien, en la población adulta diferentes investigaciones refieren que puede deberse a aspectos como:

  • Presentar un estado de ánimo depresivo
  • Practicar dietas excesivas y autoimpuestas para mantener o perder peso
  • Poseer una pobre capacidad para identificar y distinguir las sensaciones corporales internas
  • Manifestar imposibilidad de reconocer las emociones propias y ajenas
  • Dificultad para controlar las emociones personales
  • Una mayor susceptibilidad al estrés y a la dopamina, es decir, la sustancia liberada en el cerebro que tiene un efecto placentero en el estado de ánimo, incrementada con el consumo de alimentos dulces y grasos

Esos problemas ocurren cuando la persona no tiene hambre pero elige alimentos poco saludables, y tienen un efecto placentero debido a la liberación de algunas sustancias a nivel bioquímico en el cerebro

Los patrones de alimentación pueden tener un impacto en la salud, tanto física como psicológica, y se encuentran estrechamente relacionados con padecimientos como trastorno por atracón, anorexia o bulimia, así como elevación de azúcar en la sangre, obesidad, entre otros

Es importante identificar los focos de alerta para recibir un tratamiento adecuado y prevenir complicaciones. De acuerdo con estudios, las mujeres pueden ser propensas en mayor medida a sufrir ese tipo de episodios en comparación con los hombres

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