Después del escándalo que comenzó la semana pasada, cuando el periodista Carlos Loret de Mola reveló que la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) era la institución cuyas cuentas habían sido congeladas por la unidad de investigación financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el presidente del Patronato Gerardo Sosa Castelán ofreció una conferencia de prensa para aclarar de dónde venían esos fondos. Acompañado de 11 legisladores federales, Sosa Castelán argumentó que las transferencias que se registraron de Suiza a cuentas de la UAEH provienen de recursos del fondo de retiro de personal académico y administrativo. Incluso, el universitario aclaró que la cifra que refirió la UIF es errónea, pues son 151 y no 156 millones de dólares el monto en controversia. La razón de que esos fondos hayan estado en Credit Suisse (una banca de segundo piso) es que la universidad pone sus recursos en fondos de inversión y seguros rentables a través de bancos nacionales e internacionales para tener mejores rendimientos, explicó Sosa, algo perfectamente lícito y que es una práctica común para gobiernos y otras entidades públicas. La respuesta del presidente del Patronato fue mediática, porque así es como se ha llevado el caso. El mismo Sosa lo dijo al comienzo de la conferencia de prensa, puesto que hasta ayer la institución no había sido notificada oficialmente de la investigación en ciernes. Podría decirse que, a escándalos mediáticos, respuestas mediáticas. Lo anterior, sin olvidar que ya hay un amparo en curso y que, al menos, ya fue admitido para su análisis. ¿Cuánto durará la nueva batalla para la UAEH? De filón. Por cierto, hoy el rector de la misma casa de estudios Adolfo Pontigo Loyola presentará el segundo informe de la administración universitaria que encabeza. A la luz de lo que acontece, los mensajes que ahí se emitan, tanto por parte del rector Pontigo como por el gobernador Omar Fayad, sin duda tendrán repercusión nacional.

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