Mario Cruz Cruz / Rubén Alejandro Serrano García

Byron Gálvez (1941- 2009) es originario de Mixquiahuala, Hidalgo, fue el cuarto de siete hermanos, quien desde muy pequeño sintió atracción por el dibujo en un país que debatía su destino entre la modernidad y las visiones tradicionalistas de la nación mexicana. Por ello, la obra de este artista puede definirse como una síntesis creativa enmarcada en la ruptura de la época que le tocó vivir, que de fondo es seductora, vanguardista y que todavía es de largo aliento.

¿Qué futuro le podía esperar a un joven que deseaba ser pintor si permanecía en un poblado como Mixquiahuala? Desde que tuvo conciencia que quería ser un artista plástico supo que para lograrlo tendría que trasladarse a la ciudad de México para ingresar al más importante centro de estudios de arte del país: la Academia de San Carlos. En un contexto de falta de apoyos culturales en el estado y con un costal de sueños y utopías lo condujeron a trasladarse a la ciudad de México a la corta edad de 16 años.

La vida cotidiana de un artista plástico siempre ofrece pistas para comprender mejor el desarrollo de su obra, porque nos revela la parte vital, dramática o de disfrute del ser humano que representa. La infancia de este artista se desarrolló en un ambiente semirural, porque su padre, además de dedicarse al comercio, también cultivaba sus tierras en el Valle del Mezquital. En el seno de su casa, habitada por una familia mexicana tradicional creció y con el paso de los años se convirtió en un artista de avanzada, el más prestigioso pintor de su estado natal, pero sobre todo, para muchos es el ejemplo del mixquiahualense que sale del terruño y regresa para compartir.

A pesar de que Byron Gálvez creció en un medio dentro del cual el arte no formaba parte de la vida cotidiana, su padre era aficionado al jazz y tocaba en una banda, hecho que representó sus primeros acercamientos a consumos culturales distintos a los de la época.

Cursó sus estudios primarios en su pueblo natal y gustaba pasear con sus amigos por las orillas del río Tula, bajo la sombra de esos antiquísimos árboles de sabinos y detener la mirada en los paisajes de su tierra como el mágico y sagrado Cerro del Elefante, muchas veces su fuente de inspiración y el remanso perfecto para crear. En suma, Bayron es un híbrido de la modernidad vanguardista del arte, que construye puentes con la diversidad, teje diálogos con el pasado (su pasado en la tierra del mezquite) y amplía los horizontes de la plástica en un sincretismo comprometido con su tiempo.

A lo largo de su vida como artista, Byron Gálvez tuvo contacto con innumerables personalidades del país y del mundo como Vincent Price, el afamado actor de cine que representaba a ciertos coleccionistas de arte de Estados Unidos quien lo definió como “un Picasso mexicano”; Octavio Paz, Carlos Fuentes, José Carlos Becerra y Juan José Arreola con quienes convivio en la galería Edward Munch en la Zona Rosa.

Mención especial merece su acercamiento con David Alfaro Siqueiros en 1960, cuando el pintor chihuahuense fue encarcelado, Bayron Gálvez refrendó su espíritu crítico y organizó una huelga de hambre como un acto de protesta junto con un grupo de intelectuales entre los que figuraban Juan de la Cabada, Guerrero Galván, Celia Calderón, José Revueltas, Héctor García y Juan Rulfo.

De igual forma, se vinculó con Rufino Tamayo, con quien colaboró en la realización del montaje de la escultura de quince metros de altura que se encuentra en el aeropuerto internacional de San Francisco, quien lo visitó en más de una ocasión motivado por esa entrañable amistad.

Bayron Gálvez es un artista para releerse a la luz de los tiempos convulsos que vivimos, es un ser humano ejemplar que las nuevas generaciones deben de conocer y apropiarse de su obra. Es un hombre surgido del esfuerzo de una familia mixquiahualense, es un hijo de la tierra pródiga del mezquite, nunca se fue ni estuvo ajeno a su pueblo; en cada ocasión que le preguntaban de dónde era, el simple y llanamente decía de Mixquiahuala, como si por sí mismo el nombre explicara la complejidad y humanidad del artista.

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