Por un beso a la merienda,
por verme en tus ojos al alba,
por saberme invencible
en tus brazos…
te lo ruego, vuelve

Todo es posible si el cofre de los límites permanece bajo llave. Cuando alguien la encuentra, una oscura fuerza motiva tu inercia para abrirlo y envolverte en el doloroso y gris proceso de crecer. Mientras esto no ocurre, no hay problema, o, quizá…
El tiempo y el espacio no tienen límites en la mente inmadura, es la más firme seña de que las dimensiones paralelas existen sin tener que recurrir a la magia o la cara ciencia para comprobarlo en alguna rara inflexión del Universo.
¿Qué pasa cuando el reino sin límites se confronta con el Imperio de la excesiva mesura? Errores de interpretación hechos tierra en graves e irreversibles secuelas.
Todo fue posible con la ausencia del beso de los dulces sueños, factor en la película austriaca de Veronika Franz y Severin Fiakla. Ich seh, Ich seh (Buenas noches mamá, 2014).
El arte de la confusión impregna el aroma de una película de diálogos e imágenes minimalistas, los cineastas europeos saben que menos es más y no dudan de la complejidad de un tercio de actores, dos de ellos menores de edad, para hacer valer la fórmula.
La trinidad actoral en Buenas noches mamá sugiere un triángulo isósceles, dos talentos al nivel y uno que difiere por ser mayor, alto, rígido, aislado, con límites. Los tres están unidos por el vínculo de un hijo con su madre, por la relación de hermanos, por la cruda distancia de la vida y de la muerte y la delgada línea entre lo posible y lo descabellado.
Y la discordancia con el lado diferente de este triángulo isósceles lleva a los lados iguales a tomar las armas, “tú, ese raro ente detrás de las vendas, ese horrible y cruel rostro de cicatrices es un monstruo que se llevó a mamá”.
El convincente discurso de guerra de quien se niega a reconocer la identidad de mamá, es un peligro para el espectador. El vencedor escribe la historia.
Y al final, cuando las llamas cubren la pantalla y los créditos de la película corren desde arriba, el conflicto por sacar conclusiones hace que esta cinta no acabe. ¿Terror? ¿Suspenso? A caso un trastorno de la mente, o es un fantasma que vuelve por un beso a la merienda.

@lejandroGALINDO
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