El cambio llegó a México después de varias décadas de gobiernos autoritarios, una señal de ese cambio es precisamente la consulta nacional sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, ya que es la primera vez que la gente puede emitir su opinión sobre dónde debe construirse la nueva terminal aérea: En Texcoco o en Santa Lucía.

Los grupos de poder e influencia que han dominado y apropiado de grandes riquezas naturales al país han pegado el grito al cielo, de cómo es posible que un proyecto como la construcción del nuevo aeropuerto se someta a consulta de los ciudadanos, cuando la mayoría carece de conocimiento e información para opinar al respecto, ya que incluso muchos de ellos nunca se han subido a un avión.

Quizá sea cierto que una gran mayoría de mexicanos no tengan acceso a subirse a un avión debido al abusivo despojo que han padecido de parte de esos a los que les brotó urticaria en el cuerpo de tan solo pensar que los pobres tengan la posibilidad de opinar si es Texcoco o Santa Lucía donde debe construirse el nuevo aeropuerto.

Lo que olvidan los modernos aristócratas que piensan que México les pertenece exclusivamente, que pueden robarse los bienes naturales de la nación, que les vale un soberano cacahuate el cuidado del medio ambiente y la fauna, es que las inversiones con la que se viene realizando la obra que gestó el grupo Atlacomulco durante el gobierno del priista Arturo Montiel, es dinero público producto de las contribuciones que todos pagamos, así como de los ahorros de los trabajadores en las Afores y una parte de capitales privados.

Con base en lo anterior, los ciudadanos tienen el derecho de opinar en esa consulta nacional ciudadana, que si bien no tiene las formalidades legales de una consulta avalada por las normas vigentes en la materia, servirá al próximo presidente de México Andrés Manuel López Obrador para normar su criterio respecto a la conveniencia de seguir la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, o construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía, utilizar los aeropuertos alternos que están en Toluca y Morelos, y que continúe en operaciones el aeropuerto internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.

Seguramente los nuevos aristócratas producto de la cleptocracia, apoyados por sus aliados “chayoteros”, abrirán un frente de batalla en contra del presidente electo Andrés Manuel López Obrador para desgastarlo ante la opinión pública y restarle popularidad antes de que tome posesión el primero de diciembre.

Quienes se resisten al cambio seguramente buscarán generar alarma entre la población con sus predicciones de que la economía se caerá, que las calificadoras internacionales le darán una nota negativa a México, que el dólar se disparará a las nubes, que el escenario de Venezuela podría reproducirse en México, entre otras mentiras.

La verdad es que el escenario económico para el país se percibe promisorio una vez que Andrés Manuel López Obrador asuma formalmente la presidencia de la República, ya que ahora todos deberán coordinarse con el nuevo gobierno que impulsará la cuarta transformación. Por eso, hoy demos la bienvenida a la consulta ciudadana con nuestra participación masiva.

Por lo pronto, son varios ya los cambios que se pueden notar aun cuando todavía López Obrador no toma posesión de la presidencia de la República, pero sin lugar a dudas, una vez que entre en funciones será otra la historia, ya que hoy todavía los gobernadores pueden hacer y deshacer en sus virreinatos, pero eso se acabará a partir del primero de diciembre, cuando deban de rendir cuentas de sus actos, pero sobre todo, de la ejecución de sus presupuestos, cuya mayoría vendrá “etiquetado” desde la Cámara de Diputados para evitar abusos y dispendios.

El aumento a los minisalarios, el incremento a las pensiones de los adultos mayores, así como los apoyos que se otorgarán a los jóvenes, van a ser el motor de impulso para el fortalecimiento del mercado interno y, por ende, de la economía, la cual también se verá dinamizada por las inversiones en obra pública, como la construcción del Tren Maya y de la nueva refinería de Dos Bocas, Tabasco.

A Hidalgo también le va ir bien porque Andrés Manuel ya comprometió una inversión de al menos 10 mil millones de pesos para la reconfiguración de la refinería Miguel Hidalgo, en Tula, y para la construcción de la carretera a Huejutla, claro que primero habrá que ver cómo se conduce el gobernador, y las cuentas que entregue de su actual ejercicio fiscal.

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