Pachuca

Conforme una población crece por factores como la migración, sus habitantes requerirán más servicios como transporte, energía, trabajo y alimento. Una consecuencia de ello es la generación de residuos, la mayoría vertidos en espacios abiertos.
De ese hecho se desprende el trabajo en biomonitoreo ambiental, que desde 2008 realiza la investigadora del área académica de química en el Instituto de Ciencias Básicas e Ingenierías (ICBI) de la UAEH Rosa Icela Beltrán, junto con colegas de la Universidad Politécnica de Pachuca y del Cinvestav de Instituto Politécnico Nacional.
Este proceso puede hacerse de dos formas: el biomonitoreo pasivo, que es cuando el organismo es endémico al área o región a estudiar; y por biomonitoreo activo que es trasplantar a uno o más organismos al lugar.
De esos procesos se desprenderán resultados, previo análisis en laboratorio, que servirán para indicar la cantidad y el volumen de agentes contaminantes generados por humanos en el sitio.
Con el biomonitoreo los expertos obtienen información necesaria para establecer límites máximos de contaminantes que pueden permitirse en agua, suelo o aire.
El poder del heno
Un ejemplo de biomonitoreo es el que realizó el equipo de investigadores en el corredor industrial de la zona Tula-Tepeji, comprendido en 518 hectáreas
Debido a la cantidad de emisiones que se producen, se le consideró un punto crítico, pues genera partículas y desechos altamente tóxicos en el aire, mismos que pueden quedar peligrosamente retenidos en el sistema respiratorio de las personas
Para tal motivo decidieron ocupar el heno, que se desarrolla en ramas de árboles y que es capaz de absorber una gran cantidad de partículas.
El objetivo era definir cuáles de esos metales eran asimilados
por la planta y si causaban alguna alteración en su proceso fotosintético o si degradaba su salud

Se basa

en técnicas con organismos vivos como algas, peces, mamíferos y aves que actúan como monitores del ambiente; coexistirán directamente con un área afectada por contaminantes

 

 

 

 

La técnica

presenta información cualitativa y cuantitativa, es decir, arrojará qué daños u alteraciones presenta el organismo que vive ahí y explicará a su vez la extensión o gravedad del mismo

 

 

 

BIOMONITOREO

¿QUIÉN ES?

Rosa Icela Beltrán
es investigadora del ICBI

Cuenta con SNI nivel 1,
otorgado por el Conacyt

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