A cuatro días de la dislocante elección, hasta The Washington Post (TWP), portavoz del establishment, reconoce que el “mapa electoral se está moviendo definitivamente (sic) en dirección de Donald Trump (https://goo.gl/rkGJJt)”. Hillary conserva (ba) una cómoda ventaja en el Colegio Electoral –en el que se requieren 270 sufragios en la anacrónica elección de corte decimonónico de Estados Unidos–, que se ha desplomado en forma alarmante como consecuencia del FBIgate. La apretada elección se decidirá en 11 swing states (estados oscilantes), desde Florida hasta Pensilvania, y por la opción de los indecisos (20 por ciento del electorado).
Mientras el israelí clintoniano Chemi Shalev alega la teoría de la conspiración sobre el golpe de la FBI contra Clinton y la democracia (https://goo.gl/tWI5yr), notorios intereses de la anglósfera, incluyendo el Daily Mail del MI6, juegan también sus poderosas cartas, como la tectónica entrevista del célebre periodista australiano John Pilger, de 77 años, al patrón de Wikileaks, Julian Assange, de 45 años, refugiado desde hace cuatro años en la embajada de Ecuador en Londres (https://goo.gl/sgE3Cz).
Las revelaciones y la prospectiva de Assange son perturbadoras para la agónica democracia de Estados Unidos: asevera que no le hace el juego a Trump para colocarlo en la Casa Blanca, ya que no sería permitido que gane cuando “tiene en contra a todo el establishment; Trump no tiene a nadie (sic) del establishment, quizá con la excepción de los evangelistas (los WASP), pero los bancos, agencias de espionaje, empresas de armas, el gran dinero foráneo, todos están unidos detrás de Hillary Clinton, así como los medios, los propietarios de los medios y aun los mismos periodistas”. ¡Super-uff!
El problema, a juicio de Assange, es que Clinton hizo verse débil a la FBI, que ahora está enfurecida, cuando la “FBI se había vuelto efectivamente en la Policía política. La FBI lo demostró cuando derrocó al anterior jefe de la CIA (general David Petraus) sobre la clasificación informada que dio a su amante (sic)”. Pero Hillary, en forma muy conspicua, resistió la investigación de la FBI.
Luego vienen los tóxicos correos Podesta que publica Wikileaks, que no han sido tan determinantes como el FBIgate para socavar la declinante campaña de Hillary y en la que emerge toda la corrupción pecuniaria de la pestilente Fundación Clinton con países, individuos y trasnacionales. Assange niega categóricamente la histeria neomacartista de que Rusia es responsable del hackeo.
Una demoledora acusación que reverberará más allá de la elección: Assange expone que dos países del golfo Pérsico financian tanto a la Fundación Clinton como a los yihadistas, a quienes se pretende combatir.
Nada detiene la maquinaria de Wikileaks: Assange impugna que con Hillary Clinton, la mayor venta mundial de armas fue realizada con Arabia Saudita, por más de 80 mil millones de dólares, cuando durante su estadía como secretaria de Estado se duplicó el total de exportaciones de armas de Estados Unidos. ¡Uff! Según Assange, Hillary es el eje de una carreta multidimensional en “operación con megabancos como Goldman Sachs (sic) y los principales elementos de Wall Street y los servicios de espionaje y la gente del Departamento de Estado”. ¡Para dejar de respirar!
Ya había reportado a principios de año los putrefractos nexos entre Hillary, la Fundación Clinton y Goldman Sachs (https://goo.gl/Ob3Sn1).
Assange rememora que entre los correos más significativos de Podesta, la mitad del gabinete Obama fue básicamente nombrado por un representante de Citigroup. ¡Con razón Obama no dejó quebrar a Citigroup, como sucedió con Lehman Brothers! Van los circulares nexos mafiosos de Citigroup con Bill, Hillary, Chelsea y la Fundación Clinton (https://goo.gl/FGjRrH). Es impresionante el poder omnímodo que ostenta el banco Goldman Sachs (https://goo.gl/b9BdsF).
Nada menos que Erik Prince, fundador de Blackwater (¡!), exhibe las andanzas eróticas de los Clinton en la isla del amor, donde presumiblemente opera (ba) toda una extensa red de pedofilia (https://goo.gl/uvj2cD). ¿Mamá Rosa en la Casa Blanca?
Estamos apenas en la punta del iceberg de la conjunción de fétidos correos de Hillary, la Fundación Clinton, la pedofilia del israelí-estadunidense Anthony Weiner y los correos Podesta (https://goo.gl/hZu0E9). John Podesta, exjefe de gabinete de Bill y hoy a cargo de la campaña de Hillary, dirige Podesta Group con su hermano Tony, mandamás de Center for American Progress, donde es empleado el exembajador de México en Estados Unidos Arturo Sarukhan Casamitjana (https://goo.gl/G1IFFG), vinculado a los intereses sionistas (https://goo.gl/qb4Z8F).
Llama la atención que Assange y Pilger silencien los 150 millones de dólares de donativos a Hillary por los banqueros Rothschild (https://goo.gl/e6K4VH), presuntos patronos del megaespeculador George Soros.
Nadie como los británicos juegan cerrado: lord Richards, jefe del estado mayor del Ejército de Gran Bretaña con el exprimer ministro Cameron, apoya a Trump porque alega que haría del mundo un lugar más seguro, debido a su acercamiento con Rusia. Comentó la perogrullada de que el principal peligro global son los yihadistas (https://goo.gl/CLhsTs).
El portal Russia Today avanza seis escenarios caóticos e impensables (aunque posibles) de las elecciones en Estados Unidos (https://goo.gl/LHlU47).
En forma ominosa, Paul Waldman, clintoniano de TWP, advierte que aun en caso de un triunfo de Hillary, los republicanos paralizarían su gobierno, lo que tendría inmensas consecuencias (https://goo.gl/6QycGm), sin contar la espada de Damocles de un humillante impeachment (https://goo.gl/vbih3F).
El alicaído sistema de Estados Unidos sufre doblemente una grave descomposición y una verdadera revuelta de los desempleados blancos WASP (https://goo.gl/dfF8L2), denigrados de cuellos rojos (red necks) y de deplorables e irrecuperables por Hillary. ¡Que se mueran los feos!, lema de los globalistas neoliberales.
¿Habrá aún sorpresa de noviembre? Un agente de la FBI advirtió a CBS de posibles ataques terroristas de Al-Qaeda en Nueva York, Texas y Virginia (https://goo.gl/Z1DGrQ), el lunes antes de la elección. A mi juicio, ese macabro escenario beneficia a Trump. La guerra civil larvada obliga al gobierno de Obama a (p) reparar el caos poselectoral (https://goo.gl/PyEqQx).
Moraleja electoral de Estados Unidos: en igualdad de condiciones criminales y megaescandalosas, el votante suele preferir al rebelde antisistema que al representante (incumbent) del establishment. También Assange y las encuestas se pueden equivocar. Por primera vez en mi vida no me atrevo a formular pronóstico alguno, salvo el del caos, en el melodrama del 8 de noviembre. Lo único seguro es que el mundo y México no serán iguales. Por lo pronto, Estados Unidos no será más el mismo: entre votos prematuros y conteos espurios, al final decidirá el deep state (estado profundo) de la flagrante antidemocracia estadunidense lubricada por miles de millones de dólares de las trasnacionales de Wall Street y su bancocracia, que pervierten el genuino sufragio popular.
La globalización neoliberal aniquiló la democracia y a la política.

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