ópera,OSUAEH,Carlos Galván

El tenor hidalguense celebró 25 años de trayectoria junto a la orquesta sinfónica de la Autónoma

Pachuca.- La Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (OSUAEH), bajo la dirección de Gaétan Kuchta, celebró los 25 años de trayectoria del tenor hidalguense Carlos Galván, además del inicio de la segunda temporada de conciertos con una gala de ópera en el aula magna Alfonso Cravioto Mejorada del Centro de Extensión Universitaria (Ceuni).

Pasadas las 19 horas, la zarzuela de José Serrano y Federico Moreno Torroba inició con una noche plagada de emociones, con piezas como Te quiero morena y Desde este apacible rincón de Madrid, respectivamente, donde el cantante transitó entre la comicidad de un triángulo amoroso en el Madrid de la revolución de 1868.

Por su parte, la OSUAEH realizó en solitario el intermezzo de la famosa Leyenda del beso, de los compositores Reveriano Soutullo y Juan Vert, pieza con tintes exóticos y melodramáticos que en 1982 fue reimaginada por el grupo español Mocedades, bajo el título “Amor de hombre”.

Continuando con el repertorio, el tenor interpretó el aria “Improvviso”, de la obra Andrea Chenier, de Umberto Giordano, donde el personaje principal que da nombre a la ópera hace un contraste entre la belleza del mundo y la mezquindad de las almas de sus habitantes. Para finalizar la primera parte del recital, Galván cantó la pieza Dio, mi potevi scagliar de Giuseppe Verdi, que le dio el papel principal de Otelo en la Orquesta do Norte de Portugal.

La voz de Galván se quebró con el aria final de la ópera Turandot, de la ópera Nessun dorma, tras recibir una ovación de pie por los asistentes. El hidalguense agradeció al público las muestras de cariño y externó una felicitación especial para Kuchta por su apoyo en la realización de la gala.

El trágico amor entre Leonor y Don Álvaro de La forza del destino de Giuseppe Verdi retumbó en el aula magna con la su obertura a cargo de la orquesta, así como La vita è inferno all’infelice con el tenor, donde fueron evidenciados el amor, la violencia y la muerte en una trama trágica e inevitable que expone el alma de los artistas.

La segunda parte del programa incluyó las piezas Core ‘ngrato de Salvatore Cardillo, única canción napolitana escrita en Estados Unidos; además de Despedida de la compositora mexicana María Grever e Íntima de Ignacio Fernández Esperón, mejor conocido como el Tata Nacho.

Carlos Galván dio gusto a su público al cantar por último Granada, del Agustín Lara.

“Es un orgullo el compartir con el talento de nuestro tenor hidalguense y me emociona su calidad de ser humano reflejada en su arte hasta el punto de desbordar lágrimas”, declaró Adolfo Pontigo Loyola, rector de la Autónoma, tras entregar junto a Gloria Tovar Orellán, presidenta del Voluntariado Universitario, un reconocimiento al tenor por los 25 años de su trayectoria.

Carlos Galván realizó su debut internacional en 1994 con la Fundación Musical de Honduras, y a partir de entonces ha cantado con las orquestas más importantes de México, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Alemania y Portugal.

En 25 años de carrera, el tenor hidalguense ha interpretado 24 óperas, entre las que se encuentran: Aida, Madame Butterfly, Carmen, La traviata, Pagliacci, La boheme, la Novena sinfonía, La misa solemne de Beethoven, La misa de gloria de Puccini, Las misas de réquiem de Mozart y Verdi, así como el Stábat mater de Dvorâk.

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  • El recital inició con las piezas Te quiero morena y Desde este apacible rincón de Madrid
  • El intérprete invitado agradeció las muestras de cariño y externó una felicitación especial a Kuchta por su apoyo en la gala

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