No es la primera vez que le pasa, ni creo que sea la última, a pesar de todas sus disculpas y afirmaciones de que no hubo mala intención, ni el intento de ofender a nadie. Puede ser cierto, pero en parte ahí está una explicación de lo grave que esto resulta.
Omar Fayad Meneses es un político que le gusta ser dicharachero, darse baños de pueblo, ganarse su empatía, pero que como Vicente Fox, pueden no darse cuenta de la gravedad de sus bromas de mal gusto, porque ni siquiera ven lo molesto que pueden llegar a ser sus comentarios o chistes.
Vicente Fox habló de las lavadoras de dos patas, refiriéndose a las señoras de la casa; dijo que los mexicanos iban a realizar trabajos a los Estados Unidos que ni los negros (sic) querían hacer; habló de religión en ceremonias cívicas en un país donde el gobierno es laico por ley, y una cantidad enorme de burradas más que nos revelaron desde el inicio de su mandato, o tal vez desde antes, que su cerebro no estaba muy conectado con su lengua y que era un individuo con muy poca cultura como para ostentarse como presidente de nuestro país.
Omar, por su lado, no puedo decir lo mismo de él, pero algo que revelan sus dichos y luego sus arrepentimientos es que su ubicación como representante de los mexicanos y mexicanas no es clara, especialmente en cuanto a las mujeres pobres e indígenas, con quienes estaba tratando en esos momentos.
Bien dijo el comentarista Ricardo Raphael que si esa misma frase chistosa dirigida a mujeres indígenas de esa zona del estado, “duerman con la ropa puesta para que no se llenen de chamacos”, se la hubieran dirigido a su esposa, sabiendo que también ha procreado tres hijos, tantos como los que dichas mujeres tenían junto a ellas, no le hubiese parecido ni remotamente que se trataba de una broma, sino de una agresión y falta de respeto.
El pretendido chistecito cae en los estándares culturales del machismo que impera en nuestro medio. Si ustedes duermen con poca ropa o sin ella, están provocando a sus maridos, y como ellos son sensibles pues ahí están las consecuencias.
¿No es esta idea exactamente la misma que utilizan muchas autoridades federales, estatales o municipales para cuestionar a una mujer que se presenta a denunciar una violación? Usted seguramente lo provocó, ya sea por la forma en que viste, la manera en que se arregla, la manera en que camina, la hora en que andaba en ese lugar, por andar sola, o por varias otras razones más, y si eso sucede, no le queda más que atenerse a las consecuencias, pues la violencia que el hombre utilizará para lograr la violación ha sido provocada por usted.
No es una exageración, y argumento por qué. El hombre tiene dispensado el ser el autor de tener demasiados hijos, son ustedes mujeres las que no se saben cuidar. La responsabilidad de cuidar el tamaño de la familia es solo aplicable a las mujeres y si luego de provocar a sus maridos desatan su enojo o incluso su ira, pues la autoridad, fundamentalmente formada por hombres, habrá de impartir justicia si el ultrajado esposo se ve en la necesidad de ejercer el legítimo uso de la violencia que la sociedad le otorga.
De en balde un individuo como Omar ha estado a cargo de organismos de procuración de justicia, ya que no ha aprendido, o no ha querido aprender, que la violencia que se ejerce cotidianamente contra la mujer tiene sus raíces en esa chistosa diferencia de responsabilidades, que hasta hoy en día llega al extremo de los feminicidios que las miopes autoridades del gobierno mexicano se niegan en ver, atender y resolver.
No es exagerar el hecho de querer llevar un “chistecito” inocente, hasta los extremos de la violencia social e institucional que se vive por la mayoría de las mujeres de este nuestro estado, nuestro país y nuestro mundo.
Fayad ha dicho que si una de las personas involucradas o un “grupo de expertos” llegan a la conclusión de que sí hubo ofensa en su inocente comentario, estaría dispuesto a pedir disculpas.
Es obvio que confía en que las mujeres no harán una declaración de esa naturaleza, imagínense hacer una afirmación de ese tamaño contra el señor gobernador, y que seguramente no habrá un grupo de expertos independientes que se atreva a realizar algo parecido, para eso existen gentes de peso como Nuvia Mayorga, titular de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, quien se apresuró a disculpar al gobernador, aunque dijo que el señor reconoció que se equivocó, aunque ya pidió disculpas.
Habrá que ver si las bromas planteadas en otro lugar con maestros, no resultan en inquietudes semejantes.

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Integrante de la generación estudiantil 1968-1972 en el IPN. Formado en la izquierda crítica del trotskismo. Defensor de la interpretación científica del mundo, profesor de matemáticas y admirador del arte creado por la naturaleza.