Lilia Lorena Godínez Ramírez
Área académica de lingüística

Las circunstancias actuales han abierto una oportunidad para que docentes y estudiantes se enfrenten a nuevas formas de trabajo, las cuales impactan como se enseña y se aprende.

Es necesario saber hasta dónde ir para lograr los objetivos en educación con las distintas condiciones de trabajo regidas bajo el uso de nuevas plataformas, con las que los docentes y estudiantes nos hemos comunicado en los últimos meses. Al mismo tiempo, nos hemos adaptado a estas maneras tan distintas de interacción, sobre todo, en un momento tan inesperado como el que vivimos. Para educar, los profesores hablamos de redes sociales, Moodle, aplicaciones, teléfonos inteligentes, bibliotecas en línea, evaluaciones interactivas, entre otras. Todas estas herramientas cambiaron las lecciones tradicionales, puesto que ahora son totalmente en formato digital, desatando nuevos retos de enseñanza.

En este proceso, maestros y alumnos estamos aprendiendo, implementando, creando, para que se adquieran las competencias que demandan los programas educativos. Probablemente en algún momento ambos actores nos hemos encontrado con algunas resistencias al cambio, con un añadido estresor digital, principalmente por no estar familiarizados del todo con las tecnologías. Ahora, el esfuerzo y compromiso es mayúsculo. No obstante, es seguro que al adaptarse se podrán identificar nuevas oportunidades de llevar a cabo con éxito las actividades en entornos digitales y con la confianza en que estos nuevos auxiliares serán de gran beneficio.

Se requiere que docentes y estudiantes podamos establecer rutinas para adquirir buenos hábitos de trabajo y de estudio. Hay que encontrar un ritmo adecuado y alcanzar un buen nivel de disciplina, para progresar adecuadamente en el proceso formativo, motivar una buena actitud ante las formas de hacer pedagogía e ir avanzando. Hay que creer que profesores y alumnos podemos crear un vínculo basado en la confianza en las nuevas formas de trabajo, eso es crucial, ya que puede incrementar la habilidad creativa tan necesaria y la cual afianzará la excelencia en educación.

A pesar de todos los cambios, no se debe perder de vista que el amor por la docencia es lo que nos impulsa a aprovechar estas oportunidades, debido que permite ser creativo al enseñar y aprender al mismo tiempo. Es necesario permanecer motivados para disfrutar de este proceso y crear con lo que se tiene. Todo este trabajo requiere de compromiso e inteligencia ética, para construir una educación transformativa y logremos una buena vida educativa.

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