Las universidades como institución, desde sus inicios sufrieron daños por la inexistencia de políticas públicas para impulsarlas, tales como regulaciones excesivas y mal concebidas, imprevistos, ataques externos e intromisión en sus asuntos, así como atentados hacia su autonomía, además de otras amenazas de legislación rígida, burocrática.

Pero lo importante de las universidades es la gran enseñanza que nos dejan por sus grandes beneficios y resultados debido a sus buenos principios. En efecto, la universidad ha logrado mantenerse pese a los cambios de civilizaciones y a través del tiempo, porque la base de las sociedades donde se encuentran lo requieren para dar soluciones concretas a sus problemas, de un amplio espectro de disciplinas que le permite tener una gran capacidad de adaptación expandiéndose en todas las direcciones por su esencia buena, inagotable y dinámica.

Por ello, no es de sorprender su asombrosa capacidad de adaptación debido a que se sustenta en los propios pueblos y sus sociedades, de la que va de la mano, porque sabe escucharlas y a la vez es la misma voz del pueblo.

Por otro lado, también es importante escuchar, ser inclusivos y aprender de la larga historia de cómo las universidades crean, mantienen e incrementan sus capacidades adaptativas. México tiene ejemplos en su historia de cómo las universidades en estados, como Hidalgo con la casa de estudios la UAEH, que es una institución amada genuinamente, en donde los jóvenes pueden acceder a la educación superior de calidad y que de otra manera verían truncados sus metas, otorga oportunidades a los jóvenes talentos quienes serán las mentes transformadoras del futuro.

Prueba de ello es el aumento de 300 por ciento en la asignación de becas para estudiantes de la casa de estudios, que a decir del rector de la UAEH Adolfo Pontigo Loyola, “la beca es un reconocimiento a los estudiantes de la Autónoma de Hidalgo que día a día se preocupan por cumplir con sus obligaciones estudiantiles. Sabemos que han sido objeto de críticas por el supuesto mal manejo de los recursos económicos que están recibiendo, pero sé que ustedes, jóvenes, son responsables para hacer buen uso de estas becas que se les están entregando”.

En efecto, enfrentar los desafíos en educación es algo muy loable y un ejemplo a seguir, porque enfrentar los desafíos como lo ha demostrado nuestra máxima casa de estudios a través de sus autoridades, del rector Adolfo Pontigo Loyola y su presidente del Patronato Universitario Gerardo Sosa Castelán, muestra que el trabajo continuo con el rumbo claro y de bases fuertes son pilares de transparencia y apuntalan a la unidad de nuestro sistema de educación superior, que a la vez propicia la unidad de nuestra sociedad.

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