Recientemente, el ranking internacional de Times Higher Education, que es una fuente confiable y reconocida a nivel mundial, pues proporciona datos fidedignos sobre universidades de excelencia ubicadas en su lista, la cual muestra claramente el avance y dinamismo de las instituciones de educación superior, como nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), y su favorable comparación con instituciones de América Latina y el mundo.

Dicho ranking concluye que las naciones con un sistema de educación superior fuerte poseen desarrollo y potencial, con elevado crecimiento de sus tasas de participación en ese nivel de la educación y significativos avances en el número e impacto de sus publicaciones científicas y técnicas, y para orgullo hidalguense la UAEH destaca especialmente dentro de ese ámbito crucial para el futuro de las naciones.

La Autónoma de Hidalgo informó recientemente que refrendó su posicionamiento entre las mejores universidades de América Latina, de acuerdo con la clasificadora británica Times Higher Education (THE).

La máxima casa de estudios de la entidad fue colocada en la posición 101 plus (101+) del Latin America University Ranking 2019, colocándola entre las 150 mejores instituciones latinoamericanas. En efecto, tal reconocimiento es motivo de orgullo para nuestro estado y país, pues la posicionó como una de las mejores instituciones de México y América Latina.

A ese respecto, el presidente del Patronato de la UAEH Gerardo Sosa Castelán mencionó que los buenos resultados se basan en el esfuerzo y en un Plan de Desarrollo Institucional que establece el crecimiento de la Autónoma de Hidalgo a corto, mediano y largo plazo, lo cual es posible con una autonomía responsable que, aclaró, no se opone a la transparencia y rendición de cuentas.

Asimismo, el rector Adolfo Pontigo Loyola ha destacado que “la importancia de las instituciones de educación superior, quienes son las responsables de generar una conciencia y visión en la sociedad, por lo que puede considerarse a las universidades como el último campo de tierra fértil donde se siembren los sueños de miles de jóvenes”.

Finalmente, quizá las políticas públicas para el sistema universitario tradicionalmente han sido el producto de apreciaciones reduccionistas y cortoplacistas del papel de las universidades en el desarrollo nacional. Eso se ha traducido en escasos y poco sistemáticos incentivos, y un financiamiento inadecuado, tanto para las universidades como para la actividad científica. Por fortuna, los buenos resultados, con trabajo intenso, como lo que representa día a día nuestra máxima casa de estudios, nos mantendrá en la vía hacia el desarrollo con un sistema universitario de gran calidad.

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