Prevalencia estimada para 2030 de la diabetes tipo dos a nivel mundial.

IVETTE MOGICA BAUTISTA Y ALMA BARAJAS ESPINOSA

En plena crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus (Covid-19), es importante recordar que el mundo, especialmente México, enfrenta otra epidemia grave que es la diabetes. ¿Cuál es la diferencia entre epidemia y pandemia? Radica en la situación geográfica y el número de casos, es decir, mientras el virus del SARS-Cov-2 se extendió por casi todo el mundo, infectando a casi 4 millones y medio de habitantes, la diabetes mellitus es muy alta su propagación en regiones específicas.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alrededor de 347 millones de habitantes la padecen. De acuerdo con la Federación Internacional de Diabetes China, India, Estados Unidos, Brasil, Rusia y México, son, en ese orden, las naciones con mayor número de personas con diabetes.

Se trata de una enfermedad invisible en sus inicios, porque casi no presenta síntomas, por ello su detección es tardía y muchas veces mal tratada. Lo anterior genera complicaciones de salud graves como infarto del corazón, falla renal, amputación de las extremidades inferiores, ceguera y muerte prematura.

Respecto a la salud de los ojos, las personas con diabetes pueden iniciar con síntomas muy leves como visión borrosa, dificultad para distinguir colores y disminución en la visión nocturna, pero su evolución sin tratamiento oportuno tiende a llevarlos a la ceguera. Por ello la importancia de la investigación científica alrededor de la retinopatía diabética, causante de ese problema.

Alma Barajas Espinosa, doctora en ciencias biomédicas básicas con especialidad en fisiología cardiovascular y profesora investigadora en la Escuela Superior de Huejutla (ESH) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), lidera un proyecto de investigación apoyado por el Programa para el desarrollo del profesional docente (Prodep) que tiene como objetivo identificar posibles biomarcadores en las lágrimas de pacientes diabéticos.

La investigadora realiza ese proyecto en colaboración con oftalmólogos de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), con grupos de expertos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) y con miembros del grupo en investigación en biomedicina celular y molecular de la Escuela Superior de Huejutla, el doctor Fernando Ochoa Cortes y el doctoro Marco Antonio Hernández-Bedolla; además, participan dos jóvenes becarias del Prodep: Ivette Mogica Bautista e Idalid Hernández Hernández, estudiantes de la licenciatura en enfermería.

LÁGRIMAS COMO BIOMARCADORES

El proyecto de investigación para identificar posibles biomarcadores en las lágrimas de pacientes diabéticos significa importantes avances y beneficios para las personas con este padecimiento y el personal médico.

Las muestras de lágrimas de pacientes diabéticos pueden ser colectadas fácilmente fuera del ámbito hospitalario y posteriormente ser analizadas para diagnosticar posible retinopatía a través de biomarcadores que estamos identificando.

¿Ventajas? son varias, elimina la necesidad de traslado del paciente, aumenta la eficiencia de diagnóstico y permite que la enfermedad sea tratada en sus etapas tempranas, previniendo así complicaciones de visión.

Con nuestros hallazgos, tenemos como expectativa beneficiar, principalmente, a pacientes que viven en zonas marginadas y que no tienen acceso directo a hospitales con el equipo especializado para el diagnóstico de la retinopatía, la cual requiere de un examen detallado y algo tardado, así como la dilatación de las pupilas.

Típicamente, el o la oftalmóloga dilata la pupila con un equipo especializado para ver la retina en la parte posterior del ojo. Visualmente el médico busca señas de retinopatía, como son crecimiento anormal de vasos sanguíneos, sangrados, edema, cicatrices y desprendimiento de la retina.

Para un diagnóstico más preciso, suelen solicitar angiografías (estudio de vasos sanguíneos) o incluso exámenes de tomografía de coherencia óptica, los cuales requieren de un equipo altamente especializado y costoso, solo disponible en clínicas grandes.

El diagnóstico eficiente, oportuno y relativamente barato de una retinopatía en sus etapas tempranas, brindaría una esperanza de visión para la creciente población diabética.

RETINOPATÍA DIABÉTICA

Personas con diabetes mal controlada, hipertensión y factores externos como consumo de alcohol y tabaco, pueden presentar visión borrosa, dificultad para diferenciar colores y disminución de la visión nocturna.

Esto síntomas pueden ser principio de Retinopatía, una complicación de la diabetes y una de las causas principales de la ceguera porque son un resultado del daño que sufren los pequeños vasos sanguíneos que van al tejido sensible a la luz que se encuentra en el fondo del ojo, es decir la retina.

Especialistas estiman que para el año 2030, 191 millones de personas con diabetes padecerán de Retinopatía Diabética a nivel global, convirtiéndola en la principal causa de visión disminuida o ceguera.

La retinopatía causa ceguera cuando no es tratada adecuadamente o cuando el paciente no es capaz de controlar sus niveles de hiperglicemia. Por lo tanto, es de suma importancia que la retinopatía diabética se diagnostique lo antes posible, para que se pueda establecer el tratamiento adecuado.

Este proyecto de investigación tiene como objetivo la búsqueda de biomarcadores tempranos, tomados en muestras de lágrimas, ya que este es un muestreo no invasivo y se puede realizar con facilidad, incluso desde el mismo domicilio del paciente, para diagnosticar desde sus inicios la retinopatía y que la persona pueda comenzar el tratamiento adecuado.

Desarrollo y consecuencias de la retinopatía diabética. La ingesta de alimentos altos en grasa y azucares, conlleva al desarrollo de obesidad, alta glucosa y eventualmente a Diabetes Tipo 2 (A). La diabetes es una condición patológica que afecta muchos tejidos, incluyendo el sistema cardiovascular, el sistema nervioso, el renal y sentidos especiales como es la visión. Específicamente en los ojos, se desarrolla lo que es conocido como una inflamación de la retina, o una retinopatía (B). La retinopatía conlleva sintomatología no siempre fácil de percibir para el paciente, por eso es muy importante que se diagnostique lo más temprano posible. El no diagnosticar a tiempo la retinopatía, y no tratarla, conlleva a que se empeore la retinopatía hasta llegar a comprometer la visión del paciente (C). Un diagnostico a tiempo, permite el tratamiento adecuado de la retinopatía, y permite. conservar la visión del paciente (D).

LAS AUTORAS

KARLA IVETTE MOGICA BAUTISTA

Cursa el octavo semestre de la Licenciatura en Enfermería, en la Escuela Superior de Huejutla de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Es becaria de investigación bajo el proyecto PRODEP-2019-0045, Convocatoria 2019-2020, cuyo título es “Proteómica del fluido lacrimal en condiciones de retinopatía diabética”. Dicho proyecto es parte del Programa para el Desarrollo Profesional Docente, otorgado a la doctora Alma Barajas Espinosa.

ALMA BARAJAS ESPINOSA

Es doctora en Ciencias Biomédicas Básicas con especialidad en Fisiología Cardiovascular, egresada de Queen´s University, Kingston Canadá y de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente es profesora investigadora en la Escuela Superior de Huejutla de la UAEH. La doctora es parte del grupo de investigación en Biomedicina Celular y Molecular, locutora del programa Cuídate, Atiéndete en Radio Huejutla UAEH, e imparte clases en las carreras de Enfermería y Medicina. Sus proyectos de investigación están enfocados al estudio de enfermedades vasculares y ha publicado en revistas internacionales sobre el tema de la retinopatía. Ha realizado estancias postdoctorales en Canadá y EU, en donde estudió los cambios proteicos asociados con la retinopatía diabética, la retinopatía isquémica, y factores de crecimiento vascular.

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