Llevaba tiempo con ganas de leer Diarios de bicicleta del músico y activista David Byrne, que publicó la editorial Sexto Piso en 2011. Tras leer la obra me di cuenta de que el autor va más allá de narrar cómo es la experiencia de pedalear en ciudades como Nueva York, Berlín, Buenos Aires, Manila, Sídney o San Francisco, sino que en ella el autor filosofa sobre cómo están construidas esas ciudades y lo que expresan desde el punto de vista urbanístico y cultural. Byrne sostiene que una ciudad expresa mucho sobre la cultura de una sociedad, y vaya que sí.

Durante su andar en esas ciudades el músico y artista visual encuentra, por ejemplo, que hay ciudades caóticas, como Manila, que ofrecen un entorno hostil para quien busca trasladarse en bicicleta dada la anarquía que impera en su sistema de transporte público. Pero también habla de su experiencia por ciudades norteamericanas, que han crecido fomentando el desarrollo de suburbios, cuya lógica urbana desconecta el centro de la metrópoli con sus alrededores. También habla de ciudades como Buenos Aires, que tiene un sendero para bicicletas junto al Río de la Plata para que puedas cambiar radicalmente de paisaje sin salir de la metrópoli.

Durante las páginas del libro, el exlíder de la banda Talking Heads nos pone a reflexionar sobre la cultura urbana y cómo durante décadas los gobiernos han pensado el diseño de las ciudades para facilitar la circulación de los automóviles y cómo es paradigma que hoy está llegando a su límite por la saturación de unidades motorizadas. Nos habla de modelos que se echaron a andar en ciudades sudamericanas, donde al restringir la circulación de automóviles, las calles se volvieron más humanas, menos peligrosas, y más transitables. A principios de la década que hoy está por concluir, en Nueva York se ponían los cimientos para facilitar la circulación de ciclistas y hoy vemos esa política en algunas ciudades mexicanas.

En el caso de nuestra ciudad capital, Pachuca, fuimos testigos de algunos esfuerzos durante la administración del alcalde Eleazar García, que guardaban similitud con las políticas que se echaron a andar en Nueva York hace una década. En la actual administración, que encabeza Yolanda Tellería, esta política se ha abandonado, pues ya no ha crecido el número de ciclopistas y las actuales lucen descuidadas, sin que se vea una intención por mantenerlas y fomentar el uso de la bicicleta.

La lectura de Byrne nos sirve para preguntarnos qué tipo de ciudades queremos en nuestro país. También para entender que culturalmente nuestras urbes han querido imitar el modelo norteamericano de crecimiento en función de desarrollar suburbios desconectados de una traza urbana continua, lo que fomenta el aislamiento y la dificultad para trasladarse en bicicleta. La obra de Byrne es, al final, un libro de filosofía sobre cómo vivimos las ciudades, muchas de ellas secuestradas por la motorización y una urbanización muy poco amigable para los seres humanos.

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Periodista desde hace más de una década y director del diario Libre por convicción Independiente de Hidalgo. Es licenciado en comercio exterior por la UAEH y licenciado en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM. Colabora como articulista en el diario que dirige y también en el portal SDPnoticias.com. Fue reportero en el semanario Aljibe y Síntesis Hidalgo. Trabajó para los periodistas Ricardo Alemán y Estela Livera en un programa de investigación. En 2007 ingresó a trabajar a Bermellón, Edición e Imagen, despacho donde se desempeñó como jefe de redacción hasta 2009. Es colaborador de la editorial Elementum desde 2010.