Los empresarios son pilar de la economía en cualquiera que sea el nivel territorial: estatal, municipal o federal. Sus opiniones merecen el respeto de los gobiernos, pues sus inversiones son el motor del crecimiento. Lo que le afecte a ellos, particularmente a sus negocios, incide en la llegada de circulante a los bolsillos de la ciudadanía. Así que a nadie, y en especial a los empresarios, conviene una demarcación insegura. No es coincidencia que durante el segundo trimestre de 2019 la actividad económica en Hidalgo cayó 2.9 por ciento con respecto a igual periodo de 2018, según reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Hidalgo estuvo entre las 18 entidades del país con caídas en su economía durante el periodo de referencia. Pero hay una noticia peor para el gobierno de Omar Fayad que el desplome económico, el Centro de Control, Comando, Comunicaciones, Cómputo, Coordinación e Inteligencia (C5i), el más moderno de Latinoamérica, no es suficiente para acabar con la inseguridad. Por supuesto que dicho complejo, por cierto, poco conocido por habitantes de la Sierra a donde recientemente acudió el gobernador, no es la panacea para atajar el problema de raíz. Se requiere una estrategia transversal en la que intervengan todos los niveles de gobierno. Una opción, como afirma el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana en Hidalgo (Coparmex) Ricardo Rivera Barquín, tiene que ver con etiquetar más presupuesto para contratar más policías y de paso mejorarles el salario, contar con un acertado plan de inteligencia y favorecer una correcta procuración de justicia. Si este andamiaje no se ajusta correctamente, la crisis de seguridad continuará, no importa el gobierno en turno. Hasta ahora ni la presencia de la Guardia Nacional desplegada en las regiones de Hidalgo ni el fastuoso C5i acaban con el clima de zozobra. Para poner en contexto, de enero a septiembre de 2019 el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reportó 5 mil 741 delitos; destacan homicidio, lesiones y feminicidio. Es decir, ¡seis denuncias por hora! Nada halagüeño el panorama y si bien debemos reconocer que Hidalgo está, por ahora, ajeno a escenarios que se viven en estados como Tamaulipas, Guanajuato, Jalisco, Guerrero o incluso Veracruz, el gobierno de Omar Fayad no debe de ninguna manera echar campanas al vuelo. Para resolver un problema primero se debe reconocer que existe y si el Ejecutivo estatal no asume con responsabilidad ese principio, el estado está destinado a abrirle el zaguán a otros niveles de violencia e inseguridad. De filón. Se acabó la milenaria celebración de Día de Muertos, lamentablemente estos volverán hoy o mañana arrastrados por la furia de la violencia.

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