A veces la vida tiene cierta piedad y permite que en todos los escenarios donde te mueves, o que invades, o que descubres, o a los que llegas entre reconocimientos y envidias, aparezca un caballero garza.
Lo identificas de inmediato porque desde el primer acercamiento él reconoce tu fuerza y no llega a salvarte porque jamás ve en ti a una débil doncella. Se acerca para reiterarte su admiración, valora tu fortaleza y confía en tu sabia intuición. Simplemente se aproxima para presentarse contigo, asegurarte que cuentas con su ayuda, su buena fe, su caballerosidad y su apuesta por ti, por lo que eres, por lo que deseas, por lo que sueñas.
Por suerte, es un hombre de palabra y de palabras, las acomoda para describir lo que admira de ti, y te emociona. Las inventa para que sigas confiando en ti misma, y te da confianza. Las averigua para charlar contigo en un mismo tono, y te vuelves colega. Las improvisa, y admiras su sencillez. Las construye, y te vuelves su cómplice.
Nunca te deja sola, aunque se vean poco, aunque a veces simplemente se crucen en los pasillos de los sueños o en los corredores de laberintos intelectuales, donde a veces los ecos de mensajes feministas permiten mantener esa amistad, donde los subrayados de lecturas marcan gustos compartidos.
Sabe escuchar, por eso puedes charlar con él de tus convicciones más apasionadas, describirle tu talón de Aquiles, o compartir la receta de tu optimismo eterno. Tiene un sentido del humor maravilloso y cuando menos lo esperas surge la frase graciosa, el chiste gozoso o las bromas solidarias. Te comprueba que existe la sororidad masculina, por eso cuando lloras puede limpiar tus lágrimas pero te pregunta de inmediato tus estrategias para sobrevivir pese a todo. Si alguien te corta las alas, te regala cientos de plumas seguro que eres capaz de bordarlas otra vez, aunque todo parezca estar en contra.
Puedes toparte con él en los lugares más enredados, fríos, alegres, formales e informarles y siempre se acerca a saludarte, recuerda tu nombre, chulea tu mirada y agradece tu sonrisa, pregunta los nuevos planes, evoca lo que has logrado para felicitarte otra vez, insiste en que cree en tu talento.
Delata las coincidencias y es capaz de ponerse a cantar contigo “Alma gemela” y recordar los pasos del grupo musical que puso de moda esa melodía. Puedes visitarlo en cualquier momento y siempre hay música en su cautiverio, te encanta escuchar esas baladas conocidas que delatan generaciones pero también momentos bien compartidos.
Le gusta despeinarse como tú cuando soplan buenos tiempos en la Bella Airosa. Delata su alma de garza cuando dice la palabra universidad y se emocionan al compartir este buen cariño por una institución que ha sido generosa contigo y con tanta gente que estudia, investiga y aprende. Él es un caballero garza al que le deseo un feliz cumpleaños.

Comentarios

COMPARTIR
Artículo anteriorLa subsecretaría de Roberto “Hampa” (1 de 2)
Artículo siguienteDisputarán Atlante y Dorados juego de ida
Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.