Durante varias semanas, la amenaza del incremento gradual desde 5 al 25 por ciento de los aranceles por parte de los Estados Unidos (EU) hacia México fue el tema prioritario en la agenda pública binacional.

Sin embargo, el viernes 8 de junio de 2019 en su cuenta de Twitter el mandatario estadunidense anunciaba: “Me complace informarles que los Estados Unidos de América han llegado a un acuerdo firmado con México. Las tarifas programadas para ser implementadas por los Estados Unidos el lunes contra México quedan por la presente suspendidas indefinidamente. México, a su vez, ha acordado tomar medidas sólidas para detener la marea de la migración a través del país, y a nuestra frontera sur”.

Esta respuesta debe de leerse con cautela para comprender a profundidad la estrategia velada que está implementando la hegemonía estadounidense en tiempos electorales, donde las declaratorias triunfalistas de los funcionarios mexicanos en nada abonan con el fortalecimiento de una política exterior defensora de la soberanía nacional.

En este gobierno emanado de la izquierda se consolida el Acuerdo de Seguridad en América del Norte (ASAN), que incluye un nuevo acuerdo migratorio (con cuatro compromisos para México), respeto a 19 medidas comerciales estadunidenses en su frontera sur y a los artículos 2.3, 32.10 y 34.7 del T-MEC.

Durante las tres rondas de negociación de alto nivel hubo intercambio de palabras, acuerdos, cacahuates y chocolates; quienes han participado en encuentros binacionales de esa naturaleza saben que el protocolo se cuida hasta que la defensa de la soberanía nacional está en juego y, en esa línea, todo se vale. Comer cacahuates, como lo hizo un funcionario mexicano, en una reunión de alto nivel no debería de preocuparnos, siempre y cuando los resultados de política exterior sean en beneficio del país.

Pero, comer cacahuates y todavía soportar la injerencia en asuntos internos de México por parte de EU resulta en una grotesca imagen surrealista donde un cirquero gringo le da de comer maní a changos mexicanos. ¡Nuestros representantes no deberían permitirlo!

La diplomacia de Twitter preferida por Donald Trump aceitó y removió la política exterior mexicana, que se ha declarado defensora de la soberanía y autosuficiencia alimentaria mediante políticas de desarrollo endógeno. Dentro de los acuerdos se destaca la ampliación del abanico de productos agrícolas estadunidenses que se importarán a México ¿A esa soberanía alimentaria se refería el nuevo gobierno?

Por otra parte, en la primera línea de respuesta del presidente estadunidense seña la cancelación indefinida de los aranceles a nuestro país porque se llegaba al compromiso de detener la migración sudamericana hacia el país del norte. El poder suave del mercado chantajeó con el fantasma de la catástrofe económica que se vendría si México no utilizaba las fuerzas el Estado. ¿Movilizar la Guardia Nacional para salvaguardar el interés nacional de otro estado (y de un político extranjero en campaña) es a lo que se referían con la defensa de la soberanía?

Notas para nuestros diplomáticos

Los 150 mil millones de dólares de déficit estadunidense que le achacan a México se reduce a 7 mil millones de dólares si se descuenta el intercambio intrafirma de empresas estadunidenses (LACEN). Los aranceles son balazos en los propios pies del capital estadunidense.

La relación comercial deficitaria de Estados Unidos con China es mucho mayor, el país socialista tienen un déficit comercial de 450 mil millones de dólares, tres veces más que el atribuido con México (Peters). El tema con nuestro país es económico, pero es profundamente político porque Trump busca dividendos electorales. La batalla que deben de dar anticipadamente los funcionarios mexicanos debe de ser en esa ruta, buscando contrapesos desde el interior del gobierno estadunidense. ¡Lord cacahuates, le toca llevar coca-colas a los estadunidenses! Sus cacahuates no nos gustaron a muchos mexicanos.

Mexico debe buscar alianzas globales y repensar su relación económica y de seguridad con EU, diversificar los mercados es un camino en el mediano plazo, pero la alianza con otros actores globales es una jugada inmediata en el tablero de ajedrez de la competencia.

AMLO debe de ir al exterior a buscar amigos y construir balances de poder. Mis respetos para su liderazgo señor presidente, pero usted es el estratega por excelencia y es una actor clave para los pueblos latinoamericanos que todavía confían en México.

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