Cae Eugenio Hernández por lavado y peculado

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ABEL BARAJAS /
AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

La Policía investigadora de Tamaulipas aprehendió ayer en la mañana a Eugenio Hernández Flores en Ciudad Victoria por los delitos de peculado y lavado de dinero.
Al exgobernador se le atribuye la adquisición ilegal de un terreno propiedad del patrimonio del estado que tiene un valor de más de mil 584 millones de pesos.
El expediente por el cual fue detenido fue integrado por la recién creada Fiscalía Anticorrupción de la entidad, la cual hace poco lo había citado a declarar sin que acudiera a la comparecencia.
De acuerdo con fuentes ministeriales, el mandato de captura contra el exmandatario fue girado por un juez del sistema de justicia tradicional, no por uno de oralidad, ya que en 2004 se presentó una denuncia sobre esa adquisición ilegal y la procuraduría en el sexenio de Tomás Yarrington archivó el caso.
De hecho, la acusación refiere que Yarrington también participó en la apropiación ilícita del terreno, aunque no se precisó si también existe una orden de aprehensión en su contra.
Los terrenos en cuestión son mil 600 hectáreas del patrimonio del estado en el puerto industrial de Altamira, que hoy tienen un valor de mil 584 millones de pesos.
En 2002, la administración de Yarrington vendió los terrenos en 14 millones de pesos, es decir, en .87 centavos el metro cuadrado, a Fernando Cano Martínez, su presunto prestanombres, a través de la empresa Construcción Villa de Aguayo.
Dicha compañía transfirió la propiedad a GMC Desarrollo Industrial de Altamira, cuyo dueño es Alberto Berlanga Bolado, supuesto testaferro y también secretario de Obras Públicas y Desarrollo Urbano de Eugenio Hernández.
Según la relatoría del caso, en 2007 Berlanga compró a Cano, también su exsocio en una empresa, los terrenos de Altamira en 16 millones de pesos, pese a que el precio real en ese momento era de mil 54 millones de pesos.
Conforme al expediente, esos terrenos fueron expropiados por el gobierno federal en 1981 para accesos y construcciones en el puerto de Altamira y en 1998 los transfirió mediante una donación al gobierno estatal a través de la empresa Canal Intracostero Tamaulipeco SA, constituida por el entonces gobernador Manuel Cavazos Lerma.
En 2001, Yarrington instruyó crear el Fideicomiso Nuevo Santander al que se transfirieron varias propiedades como parte de un proyecto de fomento al desarrollo industrial.
Cabe decir que las administraciones de Yarrington y Hernández otorgaron contratos por más de mil millones de pesos a las empresas de Fernando Cano y Alberto Berlanga, implicados en esa operación inmobiliaria y señalados también como sus respectivos prestanombres.

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