La diputada morenista Corina Martínez García subió ayer a tribuna para presentar un exhorto a la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH) y su homóloga municipal de Pachuca para que establezcan estrategias y protocolos de seguridad y prevención de delitos en la zona centro de la capital del estado. La razón detrás de este llamado de atención a las autoridades es que la zona que rodea el parque Hidalgo y calles aledañas se ha convertido en el lugar favorito para asaltantes, quienes aprovechan la falta de presencia policiaca para robar negocios, centros culturales, a transeúntes e incluso automóviles estacionados en ese perímetro, con todo y que ahí abundan los parquímetros. Para fortuna de la capital del estado, esa zona de la ciudad se ha convertido en un lugar de reunión para pachuqueños y visitantes de otros estados. Desde hace unos 10 años, pequeños empresarios empezaron a recuperar y rehabilitar edificios de la zona y comenzaron a florecer cafés, restaurantes y centros culturales. Esto devino en la conformación de una asociación de empresarios y promotores denominada Distrito Cultural. Sin embargo, la apatía de las autoridades amenaza con enterrar esta iniciativa ciudadana que está dando vida a esa zona de la capital, tan necesitada de manifestaciones artísticas y culturales. El año pasado cerró sus puertas el Neuroforo, iniciativa del dramaturgo y escritor Enrique Olmos, quien tuvo que irse luego de sufrir varios asaltos en sus instalaciones. Ahora, esta misma semana, cerró sus puertas Elementario, que se había convertido en centro de reunión para amantes de las letras y promotores culturales, pues con el impulso de la editorial Elementum se organizaban encuentros en una sala que al mismo tiempo servía de librería. Cuando un gobierno no puede propiciar y salvaguardar este tipo de iniciativas, que fomentan el arte, la discusión y la convivencia, el propio futuro de la ciudad y de un estado se encuentra comprometido. Si las autoridades no pueden ni siquiera garantizar un mínimo de certidumbre, entonces no tienen razón de existir. Ojalá que el exhorto de la diputada Martínez García no encuentre, como sucede regularmente, oídos sordos entre las autoridades. De filón. Gastarse el equivalente del presupuesto destinado a una universidad pública durante un año en fiestas navideñas habla de la forma de pensar de un gobierno.

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