Pachuca.- En el mundo, 1.8 mil millones de personas utilizan fuentes de agua contaminada con restos fecales, por lo que corren el riesgo de contraer enfermedades como cólera, disentería, fiebre tifoidea y polio. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 5 millones de habitantes mueren por esas causas, especialmente niños y niñas.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), solo una fracción muy pequeña, en algunos casos menos del 5 por ciento, de las aguas residuales son tratadas antes de su liberación en el medio ambiente.

Ante una enorme demanda del vital líquido y la contaminación indiscriminada de los cuerpos hídricos, en amplias regiones del mundo y en México se recurre al uso de agua que no cumple con los estándares mínimos de calidad.

Por ello, es necesario que el líquido residual de uso doméstico o industrial sea sometido a tratamientos. Sin embargo, una preocupación constante es si los procesos son realmente adecuados para garantizar que no haya riesgos para la salud humana.

Al respecto, Claudia Coronel Olivares, doctora en ciencias ambientales y profesora investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), junto con otros expertos de la máxima casa de estudios de la entidad, publicó los resultados de la investigación titulada “¿Son suficientes los indicadores bacterianos tradicionales empleados en la determinación de la calidad del agua residual tratada?”

El derecho humano al agua potable fue reconocido por primera vez por la asamblea general de la ONU y el consejo de derechos humanos como parte de la garantía internacional vinculante en 2010. El fundamento humano al saneamiento fue reconocido explícitamente como un derecho en sí mismo por la asamblea general de la ONU en 2015

Suficiente

El suministro deberá ser continuo y suficiente para los usos personales y domésticos. Abarca consumo, saneamiento, lavado de ropa, preparación de alimentos, higiene personal y del hogar.

Seguro

Libre de microorganismos o sustancias químicas o radiactivas que puedan constituir una amenaza para la salud.

Aceptable

Debe ser de un color aceptable, olor y sabor para cada destino personal o doméstico. Todas las instalaciones y servicios de agua deben ser culturalmente apropiados y sensibles a las necesidades de género, ciclo de vida y de privacidad.

Accesible

Toda persona tiene derecho a un servicio de agua y saneamiento que sean físicamente accesibles dentro o en las inmediaciones del hogar, institución educativa, lugar de trabajo o institución de salud.

Asequible

El agua, instalaciones y servicios deben estar al alcance de todos

Riesgos en líquidos residuales

En la introducción de dicho artículo científico, las y los expertos explicaron que la contaminación de los cuerpos hídricos, junto con la disminución en la disponibilidad del recurso, “ha obligado a reutilizar las aguas contaminadas o a emplear las de baja calidad en diferentes actividades”.

Por su origen, señalaron, ya sea doméstico o industrial, “las aguas residuales presentan metales, materia orgánica y compuestos orgánicos persistentes, entre otros”.

Pero con el propósito de eliminar microorganismos patógenos y evitar riesgos a la salud, desarrollaron diferentes tratamientos, siendo el cloro y sus derivados los más requeridos por su bajo costo y fácil aplicación.

Para determinar si esos procesos de desinfección son efectivos, emplean microorganismos indicadores, también conocidos como bioindicadores, los cuales deben cumplir con ciertos requisitos como encontrarse en todos los ambientes acuáticos, que no generen enfermedades (no patógenos) y que su identificación sea realizada mediante pruebas rápidas y baratas.

Como bioindicadores, los organismos proporcionan información fiable sobre contaminación fecal; las más utilizadas son las bacterias coliformes fecales, por ejemplo escherichia coli, “debido a que se encuentran en altas concentraciones en el tracto gastrointestinal, tanto del hombre como de los animales de sangre caliente”.

En México, explicaron las y los autores de la investigación, utilizan las bacterias coliformes fecales y huevos de helminto (gusanos parasitarios causantes de las infecciones más comunes y que se encuentran en grandes cantidades en aguas residuales y lodos) como parámetros de la calidad para las aguas residuales tratadas que se reutilicen en servicios al público.

Sin embargo, diversos estudios científicos “reportan otros grupos de bacterias patógenas y bacterias oportunistas no necesariamente de origen fecal, cuya abundancia es igual o mayor que las tradicionales”, lo que obliga a establecer otras estrategias para garantizar la eliminación de esos contaminantes en las aguas residuales porque aun cuando no sean utilizadas para beber, sino para irrigación, representan un riesgo para la salud humana.

Claudia Coronel Olivares

Es doctora en territorio y medio ambiente por la Universidad Politécnica de Madrid, España, y en México fue homologado su doctorado como ciencias ambientales.

Es profesora investigadora en el Centro de Investigaciones Químicas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y pertenece al cuerpo académico de Biotecnología y Microbiología Ambientales.

Es parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel uno y cuenta además con el perfil deseable del Programa para el desarrollo profesional docente (Prodep).

Sus líneas de investigación son: calidad microbiológica de las aguas, indicadores microbiológicos de la calidad del agua y resistencia de microorganismos a procesos de desinfección.

Es coautora de 14 artículos científicos publicados en revistas indizadas con factor de impacto; de cinco artículos en publicaciones científicas; cuatro textos de divulgación y seis capítulos de libro. Ha dirigido tesis de licenciatura (ocho terminadas, cuatro en proceso) y doctorado (una terminada, dos en proceso).

De sus más recientes logros, destaca que dará nombre a una cepa de microorganismos que descubrió en aguas termales de Hidalgo, que significará el primer registro para América de la que denominará anoxybacillus mexicanus, algo que está en proceso de publicación.

Se trata de una bacteria que fue aislada a 52 grados, tiene forma de bacilo (como bastón), es aerobia, es decir, necesita oxígeno para la respiración celular, y no es patógena, lo que significa que no produce enfermedades. Además, fue iniciada la investigación para evaluar la posible aplicación en la industria del papel

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