De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la calidad de vida puede conceptualizarse como “la percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, sus expectativas, sus normas, sus inquietudes”.
De lo anterior se desprenden muchas ideas y necesidades específicas de la población envejecida. Es decir, un sinnúmero de elementos entran en juego para determinar el nivel de calidad de vida que una persona mayor requiere.
Un organismo que envejece presenta un carácter individual y colectivo, se permea obviamente desde la biología pero se desarrolla en un contexto social que se convierte en determinante, eso en pocas palabras se traduce como una persona que requiere conservar y aumentar su calidad de vida a través de elementos constitutivos del bienestar personal pero que se complejiza hasta lo grupal y societal.
En realidad algo que prácticamente nunca se dice pero que es tácito, es que en el intento de vivir más se pueda vivir también mejor y que se convierta en lo que los especialistas consideran es un envejecimiento activo, exitoso y saludable, capaz de robustecer desde una perspectiva general una buena calidad de vida.
Desde luego hay elementos específicos como son los objetivos o concretos. Todo lo cuantificable o medible, por ejemplo, el ingreso per capita, el egreso o gasto, la vivienda, el vestido, los servicios, el grado de escolaridad, el apego y la efectividad del tratamiento médico, en fin, toda una gama de elementos que sirven de sustento al bienestar personal.
Otra parte complementaria e igual de relevante a la anterior, lo conforma el carácter subjetivo, lo que se traduce como la parte que aunque presente y determinante, se torna, en ocasiones, difícil de entender. En este sentido tenemos a las emociones, el encono, el rencor, la frustración y otras menos conflictivas como son el amor, la amistad, las relaciones sociales, la resiliencia y el empoderamiento.
En todos los casos los elementos arriba mencionados, tanto objetivos como subjetivos conforman tanto el nivel como la percepción de la calidad de vida que una persona tiene y que puede fluctuar entre mala y excelente.
Aunado a lo anterior es necesario pensar que una persona que ha envejecido tiene ciertas necesidades que cubrir y no todas son de manera concreta u objetiva. También le es necesario construir confianza a través de certeza y seguridad. La familia de origen o nuclear es fundamental en el apoyo necesario del mayor, sea éste dependiente o no, debido que su relación familiar será el punto donde la persona envejecida pueda realizar o no algunas de sus actividades o atienda y resuelva algunos de sus problemas.
Recordemos que la familia tiene un carácter biológico, se conforma como la unidad básica social y sirve como base de la psicológica y, en la vida cotidiana, es un espacio complejo y contradictorio. Emerge como producto de múltiples condiciones de lo real en un determinado contexto sociopolítico, económico y cultural, atravesada por una historia de modelos o formas hegemónicas de conformación esperadas socialmente y una historia singular de la propia organización.
En ese tenor, la calidad de vida, se relaciona con la percepción, sobre las ideas formuladas a través de la experiencia y vivencias que tienen que ver con la imagen, la capacidad, la salud general, el conocimiento y aplicación de éste en la práctica cotidiana. Es por eso que es fundamental la formulación adecuada de relación sociofamiliar con el adulto mayor.
Por lo que, ante lo vulnerable como grupo etario, los adultos mayores basan su estado emocional y de apoyo integral en la solidaridad familiar, debido a que la familia tendrá que ocuparse de sus mayores durante más tiempo y de sus condiciones de salud, cada vez más deterioradas puesto que el envejecimiento de la población acarrea enfermedades degenerativas e incrementa situaciones de dependencia.
En el Instituto de Ciencias de la Salud, específicamente en el área académica de gerontología, día con día se desarrollan elementos de diagnóstico e intervención en busca del mantenimiento de condiciones aceptables de la calidad de vida de las y los adultos mayores. Trabajando no solo con las personas que han envejecido sino también con las familias, hijos y nietos principalmente, los cuales aprenden las necesidades específicas y se sensibilizan ante los cambios que se desarrollan en las personas mayores.

No votes yet.
Please wait...

Comentarios