California: “chavorruqueando” con Blink-182

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Emmanuel Espinosa Lucas

¿Gente jugando Pokémon? ¿Un Clinton pisando fuerte en la “polaca”? ¿Tarzán de vuelta en el cine? ¿Pixar dominando la taquilla con un pez?… Sip, es una extraña vuelta al pasado que nos hace decir llenos de alegría “¡qué chingón es ser un chavorruco!”. Y para continuar la fiesta, una de las bandas estandarte de principios de este siglo vuelve con los bríos que muchos jovenzuelos quisieran: me refiero a Blink-182 con California, su séptimo álbum de estudio.

California-“chavorruqueando”-con-Blink-182-Emmanuel-Espinosa-LucasRecordemos un poco qué sucedió con los queridos californianos. Tras convertirse a inicios del 2K en una de las bandas consentidas de la todavía cool generación MTV, Tom DeLonge (guitarra), Mark Hoppus (bajo) y Travis Barker (batería) anunciaron su separación en 2003 con Blink-182, álbum homónimo que cerró con broche de oro un ciclo de nuestra juventud. Pero como hierba mala nunca muere (y las drogas no se pagan solas), los muchachones volvieron en 2011 con Neighborhoods, material que demostró que Blink-182 puede continuar con su estilo afable pero agregando un nuevo y suculento elemento: la madurez.
Así, luego de otro lustro de ausencia Hoppus y Barker decidieron desempolvar los instrumentos para brindar una nueva entrega de su ahora “chavorruquez”. Por desgracia, DeLonge ya no continúa en el proyecto para seguir su carrera como “ufólogo” (¿qué carajos?), por lo que su hueco es llenado por Matt Skiba, vocalista y guitarrista de Alkaline Trio. La sustitución podría verse como un acto descabellado y en contra del espíritu de la banda; sin embargo, Skiba está a la altura del reto y le regala a Blink-182 la energía que quizá necesitaban para reconquistar a la chiquillada.
“Cynical” es el tema encargado de comenzar esta nueva etapa de Blink-182 con un sutil reclamo a DeLonge por su abandono. “¿Cuál es el punto de decir lo siento?”, es el principal cuestionamiento al que llega Skiba para concluir que al final de cuentas, nadie se arrepiente de sus acciones por muy culeras que sean. Por otro lado, “She’s out of her mind” exhibe el amor y admiración que profesa el amor adolescente, en especial cuando la chica de nuestros sueños es la excepción a la regla.
Parte del álbum, es también, una carta de amor al estado de California y la vida diaria ocurrida ahí. En “Los Angeles” nos brindan la postal de una ciudad capaz de salvarnos de nuestros lados más oscuros, pero también capaz de devorarnos vivitos. “San Diego”, por su parte, nos habla de la belleza del pasado, de asistir con los amigos a ver a The Cure y pasarla bien para después viajar a un presente entre casas abandonadas, canas en el cabello y amistades que ya no están.
California es un grato regreso de Blink-182 que se siente más como el álbum homónimo antes de su separación, más algunas ideas del proyecto alterno de Hoppus y Barker titulado +44. Skiba resulta un agradable recluta que pone todo su talento a disposición de que la maquinaria avance e incluso tiene algunos momentos estelares. Si bien la ausencia de DeLonge va a entristecer a más de uno, lo cierto es que el actual Blink-182 tiene toda la vibra para que repitamos con alegría “¡qué chingón es ser un chavorruco!”.

@Lucasvselmundo
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