Es probable que muchos escépticos (¡que cómo proliferan en estos Juegos Olímpicos!) presupuestaran una derrota prematura, con pena y sin gloria de la selección mexicana. Y es que, en tiempos de sequía absoluta en Río 2016 para nuestros paisanos, hay quienes gustan de humillar y menospreciar el esfuerzo de atletas a quienes una nación entera les ha dado la espalda. Eso sí: si fallan somos los primeros en señalarlos como traidores, apáticos y por demás mediocres por no subirse al podio. Deberían darnos una medalla por malinchismo. No obstante, el futbol es punto y aparte.

Calvario olímpico, FUTBOL DE MESADejemos de lado los diversos problemas políticos que ahogan a la Conade y a su titular Alfredo Castillo. Hablemos de lo que sí nos concierne: el Tri. ¿Qué pasó? Se perdió. ¿Se jugó tan mal como se acusa? En definitiva. Las bajas de Oribe Peralta y Rodolfo Pizarro, sobre todo la del ariete emplumado, pesaron más de lo permitido a un equipo que se quedó sin líder, creatividad y contundencia. En los tres partidos disputados hubo fallas puntuales que pasaron factura. Lozano se quedó en Pachuca, Bueno se achicó ante los adversarios, Talavera falló y Erick Torres, bueno, lo de Cubo se reflejó en su juego austero y soso.
El fantasma del 7-0 se hizo presente en las mentes de las joyas aztecas y en el imaginario colectivo de las y los aficionados: resulta casi imposible separar un fracaso de otro. Tal fue la asociación de ambas tragedias que el titular de la Femexfut tuvo que salir a ratificar ¡a Juan Carlos Osorio! Sigue habiendo quien pide su cabeza en la hoguera, a la que ahora se suma la de Raúl Gutiérrez. El Potro, al igual que el presunto Sabio mayor, se desbocó.
Y a todo esto, ¿es justo crucificar a ese equipo? ¿La crítica debe ser tan severa como ha sido? De ninguna manera. Todo aquel que ha competido en algo sabe y es consciente de que a nadie le gusta perder. Finalmente, hablamos de muchachos que son la promesa del mañana. Eso sí, los errores cometidos deben ser señalados de forma puntual y directa, mas no acusatoria. Y para los dueños de los equipos, a quienes veo como principales responsables, recordarles que este es un síntoma que puede agraviarse con el proceso de extranjerización de la Liga MX. Ya se los digo: ¡De continuar la discordia entre federación y equipos, olvídense de medalla! ¡Olvídense de quinto partido!

No votes yet.
Please wait...

Comentarios