No fue sino 47 días antes de que termine su gestión cuando el alcalde de Pachuca Eleazar García Sánchez reconoció que la empresa Cambio Verde, contratada por su administración, no cumplió con las expectativas en la recolección de basura. La empresa que surgió de la nada por allá de 2012 y meses más tarde este diario advirtió supuestos vínculos con el entonces secretario de servicios municipales Horacio Castañeda Reyes, se vio envuelta en escándalos que desde el principio pusieron en duda su efectividad. En 2012 obtuvo la concesión para recolectar basura en el municipio que derivó en el despido de trabajadores sindicalizados ubicados en la dirección de limpia. Pero la voz de las y los ciudadanos capitalinos también se hizo escuchar en torno a la percepción en el servicio. De acuerdo con un ejercicio de la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo, en 2015 la aprobación pasó de buena a regular con relación a un año antes. Cambio Verde embodegó 11 camiones recolectores por fallas mecánicas. De acuerdo con una investigación que realizó el periodista Víctor Valera, la empresa envió dos vehículos nuevos a la alcaldía de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, por una módica renta mensual de 140 mil pesos. Además, hace un año exempleados denunciaron averías en la planta de separación propiedad de la empresa, lo que derivó en que la basura fuese enviada al relleno sanitario de El Huixmi sin tratamiento. El viacrucis continuó cuando el ayuntamiento de San Agustín Tlaxiaca clausuró las instalaciones debido falta de permisos. Ayer, el presidente municipal reconoció que el contrato no cumplió las expectativas, “lo esperado no se logró pero servirá de experiencia”, aunque tocará a la siguiente administración decidir si renueva el contrato, algo que a decir verdad se antoja imposible dado los magros resultados. Pero por qué hasta ahora se reconoce algo que desde el principio era evidente, el fracaso de un modelo de recolección basado en el manejo de los residuos sólidos urbanos que si bien es necesario, Cambio Verde desde el principio dio visos de fragilidad. En este andar hubo sanciones económicas por las constantes fallas, y aunque el modelo que se buscó fue acertado, “no fue la empresa adecuada”. Un triste final a un proyecto que nació muerto. La opacidad, su principal victimaria. De filón. En el panismo hidalguense todavía hay honradez. Ayer mandaron llamar a la prensa para aclarar que no son 4 millones de pesos por comprobar en el INE, sino 9 millones y sino sufragan ese apuro el partido estaría en la antesala de la bancarrota.

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