“Todo lo que deseas se encuentra al otro lado del miedo”
Eddy Warman

Como sabes, el 21 de marzo fue celebrado el inicio de la primavera. Un nuevo ciclo para quienes disfrutan en consciencia las distintas etapas del año y de la vida. Para disfrutar de una celebración con el espíritu, es necesario saber andar sin miedo, por ello en esta ocasión hablaremos de la segunda parte de “Caminar sin miedo”. ¿Por qué es importante cuestionar al miedo? ¿Cuáles son los beneficios de vivir sin él? ¿Acaso todos los miedos nos dañan o habrá algunos que nos beneficien? Primero, es importante reconocer que el miedo es una sensación desagradable, de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

Muchos miedos solo existen en nuestra imaginación, otras conductas son producidas por el temor ante la presencia de un peligro real y son consecuencia de la memoria genética asociada a los instintos de supervivencia.

¿Cómo identificar el miedo en nuestro cuerpo?

Natgeo en una publicación de octubre de 2010 mencionó que nuestro organismo los interpreta de la siguiente forma:
Primero, los sentidos captan el foco de peligro, pasando a ser interpretado por el cerebro, y de ahí pasa a la acción el sistema límbico. Ese se encarga de regular las emociones de lucha, huida, y ante todo, la conservación del individuo. Además de todo eso, también se encarga de la constante revisión de la información dada por los sentidos, incluso cuando dormimos, para poder alertarnos en caso de peligro. Cuando eso ocurre, se activa la amígdala, que se encarga de desencadenar todo el sistema del miedo, y entonces nuestro cuerpo pasa a sufrir las siguientes reacciones:
Aumento de la presión arterial.

Aumento de la velocidad en el metabolismo.

Aumento de la glucosa en sangre.

Detención de las funciones no esenciales.

Aumento de adrenalina.

Aumento de la tensión muscular.

Apertura de ojos y dilatación de pupilas.

En determinados momentos de miedo, puede llegar el pánico, que hará que se desactiven nuestros lóbulos frontales, retroalimentando el miedo y haciendo que se pierda la noción de la magnitud de ese y en muchas ocasiones el control sobre la conducta de uno mismo.

El Miedo en la sociedad

A medida que las sociedades fueron avanzando, las teorías sobre los temores fueron creciendo paulatinamente a esas, siendo utilizado en muchas ocasiones por los grandes poderes para controlar a las masas o para moldear a las poblaciones a su antojo. Si te interesa saber cómo te tienen mediatizado gracias al miedo ejercido por los medios masivos de comunicación, puedes leer a Ortega y Gasset. También descubrirás que tu vida ha sido condicionada a ciertas preferencias ideológicas, mismas que modelan tu percepción de la vida pública y te impulsan a seguir conductas de consumo, muchas veces ajenas a una necesidad real. Un ejemplo claro de eso fueron las grandes políticas autoritarias, que se apoyaban en el terror para asentar sus mandatos, como el nazismo que asoló Europa durante los 1930 y 1940 del siglo pasado. También la fundación de terrores en contra de otros colectivos, etnias o incluso naciones enteras, ha ayudado a la consolidación de sistemas políticos, demonizando y achacando males y peligros a diversos grupos que en muchas ocasiones distaban de encarnar las características que se les atribuían, puedes revisar el conflicto de Siria e Irak y revisar los intereses reales de esas guerras, o del narcotráfico, por ejemplo, en nuestro país.

Las religiones y muchas supersticiones también han encontrado mercado en las promesas de una vida mejor después de la muerte como la cultura nórdica con el Valhala, paraíso donde iban los muertos caídos en combate, que, a través de esa creencia, los guerreros perdían su miedo a la muerte en la batalla o el juego de pelota en culturas mesoamericanas, para quienes el que moría era digno de estar protegido por dioses y tenía el honor de ser sacrificado para recibir tal apremio, mientras que quien perdía estaba condenado a continuar en esta tierra para seguir enfrentándose a los distintos sufrimientos de la vida (tema aún en discusión). Reales o no, muchas creencias han ayudado a las personas a lo largo de la historia como catarsis contra fobias o como impulso para la superación de terrores.

En la última parte cerraremos con la influencia del miedo en el arte.

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