Según el último corte emitido por la Secretaría de Salud federal, ayer Hidalgo mantuvo una alta transmisión del coronavirus (Covid-19). Esta semana, en la que seguiremos con el semáforo epidemiológico naranja, el estado registra 10 mil 591 contagios (según el corte estatal) y 10 mil 895 (según el federal). Es decir, nos acercamos a los 11 mil casos, mientras la capacidad hospitalaria se encuentra en 45 por ciento. Por lo que respecta a las muertes, ayer fueron contabilizados 13 fallecimientos más. Y en medio de esa danza de números que refleja una pandemia que está lejos de ser controlada, iniciaron las campañas electorales de ayuntamientos, que tendrán su clímax el 18 de octubre cuando acudamos a las urnas. Lo peor es que no se ve entre los aspirantes a presidir los ayuntamientos que sigan con seriedad los protocolos sanitarios para evitar contagios. Según pudo observar este diario, en los actos de ayer abundó el contacto físico: hubo recorridos en calles e incluso en tianguis, donde es difícil guardar la sana distancia y evitar aglomeraciones. Esa situación ya se había previsto y por ello el gobierno estatal llamó al consejo de salubridad general y al propio Instituto Nacional Electoral (INE) a posponer los comicios ante la alerta que vivimos en Hidalgo, donde apenas hace unos días estábamos en alerta máxima. ¿De quién será responsabilidad si las campañas elevan el ritmo de contagios? Nadie va a decir esta boca es mía, porque la causa del incremento se diluirá en el anonimato. Pero todos sabremos que el llamado a postergar las votaciones fue ignorado por las autoridades responsables, entre ellas el árbitro electoral. De filón. Ayer concluyó la edición 33 de la Feria Universitaria del Libro (FUL) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), la cual se convirtió en toda una prueba para su organización en virtud de las actuales condiciones sanitarias. Casi un millón de accesos, entre el megaportal y la página de Facebook hablan de un impacto innegable.

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