Las competencias olímpicas son el mayor legado deportivo que la humanidad conserva de la antigüedad. Solamente el Mundial de futbol puede equipararse a la justa atlética heredada de los griegos: lograr juntar a la élite del deporte en una sede acondicionada para vibrar al ritmo de balonazos, raquetazos, chapuzones y miles de pies corriendo con gracia y potencia.

Si bien, el balompié suele quedar marginado ante otras disciplinas cuyo eco mediático se limita a los eventos del calibre de Barranquilla 2018, es imposible que el pambolero profesional despegue la mirada de sus seleccionados y seleccionadas. Para fortuna nuestra, una de las delegaciones mexicanas sacó la casta y logró refrendar el oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Con base táctica en el juego de Tigres, actuales campeonas de la Liga MX femenil, el equipo dirigido por Amelia Valverde replicó su participación en los Juegos de Veracruz 2014 para volver a colocarse en la cima del podio. Vale la pena destacar la participación de Charlyn Corral, quien abrió la lata para la causa tricolor y orquestó la remontada ante Costa Rica. El resultado final fue de tres goles a uno.

Las aztecas se impusieron con autoridad a las ticas para colgarse el más valioso de los metales por segunda vez consecutiva, reflejando el gran trabajo que los clubes han llevado a cabo en materia de futbol para damas. Varias de las bicampeonas militan en el futbol europeo y estadunidense, como es el caso de Corral –quien fue Pichichi de la pasada Liga Española–, Kenti Robles, Joselyn Orejel y Christina Murillo. Algunas otras, como Mónica Ocampo de Pachuca y la experimentada Nayeli Rangel de Tigres, dan cátedra de buen futbol semana tras semana en la liga doméstica.

Las comparaciones con el desastroso papel del combinado varonil en tierra cafetalera no se hicieron esperar. Si bien, el comparativo ayuda a comprender la situación de México como delegación deportiva, no refleja las circunstancias que llevaron a cada equipo al respectivo éxito o fracaso. El Tri femenil, contrario a lo que reflejaron varias portadas de periódicos al día siguiente del triunfo, se ha ganado el respeto y admiración de la opinión pública con base en el trabajo. Lo propio podría decirse del resto de los deportistas, quienes lograron sumar 132 medallas de oro (341 en total), en una edición más de los Juegos Centroamericanos digna de enmarcarse.

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