A diferencia de prácticamente todos los medios públicos y comerciales, Canal 22 enmudeció en su función de informar sobre el sismo del pasado 19 de septiembre. Durante cuatro días, la televisora suspendió en su totalidad las actividades en sus instalaciones y recicló programas para suplir la programación en vivo, particularmente los noticiarios.
Canal 22 cuenta con recursos humanos y técnicos, así como con una unidad móvil para transmisiones remotas, que le hubiesen permitido salir a la calle y llevar a cabo sus responsabilidades periodísticas, mientras se realizaban los peritajes de sus estudios y oficinas administrativas. Sin embargo, en lugar de ello, se optó por lo menos problemático: cerrar sus puertas.
El 21 de septiembre, una de las direcciones del canal distribuyó un comunicado al personal en el que informaba que un día antes, el 20, se había realizado un recorrido en las instalaciones con peritos expertos en protección civil y el resultado era que “el inmueble está en condiciones de operar con normalidad”.
No obstante –continúa el comunicado– “dada la situación que impera en la ciudad y con la finalidad de posibilitar el uso de las vías de tránsito por parte de las autoridades para efectuar las labores de apoyo, rescate y remoción de escombros de los lugares afectados” no se tendrían actividades “hasta nuevo aviso”. Increíble. Como si se tratara de oficinas de gobierno y no de un medio público.
Canal 22 no informó a los televidentes que la programación habitual se modificaría, lo que vulneró uno de los derechos de la audiencia (avisar con anticipación los cambios en los programas). Pero más grave aún fue que las autoridades del canal hayan renunciado a la función de informar a su audiencia “sobre acontecimientos significativos y de interés público” (código deontológico de Canal 22) en un momento clave. Otro derecho vulnerado, el derecho a la
información.
Ante la injustificada cerrazón, algunas periodistas, como Irma Gallo, y algunos periodistas, como Víctor Gaspar, de la Agencia Noticias 22, no se quedaron con los brazos cruzados y reportearon en las zonas de los derrumbes. Desafortunadamente sus notas, entrevistas y crónicas solo pudieron difundirse en el canal de Youtube de la misma agencia y en sus cuentas personales en redes sociales. Otros periodistas, como Huemanzin Rodríguez, optaron por sumarse a las labores de rescate.
Lamentable lo ocurrido en este medio público en el contexto de desinformación que, como lo advierte la organización Artículo 19, caracterizó a las estrategias de comunicación de los gobiernos federal y de la Ciudad de México durante las primeras horas y días posteriores al sismo del 19 de septiembre. En lugar de abonar con periodismo de calidad, participar con la sociedad en las labores de rescate y acopio de víveres, y contribuir a la transparencia y rendición de cuentas, el canal fue silenciado.
Por supuesto, el problema de Canal 22 no está en sus periodistas o colaboradores, sino en quienes tomaron la decisión de alejar al canal de la movilización social para ayudar a las personas damnificadas. Un medio público que se aleja de la sociedad en desastres como estos, también se distancia de su razón de ser.
De igual manera, resulta increíble saber que al tiempo que se materializaba una censura indirecta en noticias, bajo el pretexto de la incertidumbre sobre la seguridad de las instalaciones del canal y la situación en la ciudad, no se hayan dejado de transmitir los partidos de futbol americano el viernes 22 y sábado 23 de septiembre. Noticias no, entretenimiento sí. Así las prioridades, funcionales a un gobierno que fue rebasado por la ciudadanía.
Es fundamental un diagnóstico de Canal 22 y de los demás medios públicos sobre lo que se hizo o dejó de hacerse, a partir de lo ocurrido el 19 de septiembre, para que con base en esta valoración se establezcan protocolos de comunicación e información en casos de emergencia, sin perder su vocación de servicio público. La historia de Canal 22 no puede volver a repetirse. Para eso no están nuestros medios públicos. Por cierto ¿y la defensoría del televidente? ¿Algún día la reactivará el director del canal, Pedro Cota?

SPR, distinto

Algo distinto se vivió en las instalaciones del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), que produce la señal “Una voz con todos” (canal 14) y cuya red de canales instalada en diversas ciudades del país le permite subir las señales de otras televisoras públicas, como la de TV UNAM, Ingenio TV y el Canal 22.
Las instalaciones del SPR, ubicadas en la calle de Hamburgo, en la colonia Juárez, resultaron dañadas con el sismo, al grado tal que el edificio en el que se ubican tuvo que ser evacuado. Para no dejar de operar, el sistema, que preside Armando Carrillo Lavat, buscó el apoyo de otra televisora pública, Once TV, y lo obtuvo. Personal y recursos técnicos de la televisora del Instituto Politécnico Nacional (IPN) lograron que la señal del SPR se reestableciera.
A través de un anuncio, difundido por televisión y redes sociales, el SPR agradeció a las instituciones, medios públicos y privados por su apoyo para continuar con su labor.

#Verificado19s

Un reconocimiento al medio digital Horizontal, a las organizaciones y la ciudadanía que hicieron posible la iniciativa #Verificado19s, que coordinó esfuerzos para ayudar a las personas damnificadas y contribuir en las labores de rescate, con datos verificados, horas después del 19 de septiembre. Su esfuerzo fue muy importante ante un gobierno pasmado frente al desastre y la ola de rumores en redes sociales.
Ayer, Horizontal informó que en esta red participaron más de 500 personas y se procesaron más de 20 mil datos. Toda esta información estará disponible a los interesados para hacer una radiografía de lo sucedido.

@telecomymedios

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