La epidemia del cáncer de mama constituye una prioridad en salud ya establecida en los países desarrollados.
En los países en desarrollo, por el contrario, se ha prestado insuficiente atención a ese problema sanitario emergente. La evidencia reciente demuestra que el cáncer de mama es hoy en día una de las principales causas de muerte y discapacidad entre mujeres de países en vías de desarrollo. En forma paralela, la investigación ha producido nuevas opciones terapéuticas, muchas de las cuales tienen un costo elevado. Por consiguiente, la epidemia de cáncer de mama representa un nuevo desafío para el financiamiento y la protección financiera del sistema de salud, en particular para países en desarrollo.
En México, con una población un poco mayor a 110 millones de habitantes, el cáncer de mama es hoy día uno de los desafíos más importantes para la salud de la mujer adulta. Esta situación es aún un hecho poco conocido, ya que además abundan las interpretaciones erróneas sobre la enfermedad.
Existen hipótesis que compiten para explicar la elevación del cáncer de mama, por ejemplo, un menor número de embarazos y embarazos a edades más tardías; una reducción en la práctica de la lactancia materna; uso de la terapia de reemplazo de hormonas; factores de riesgo ambiental; cambios en los hábitos alimenticios; factores epidemiológicos; entre otros. Al mismo tiempo, existen otras posibles e imbricadas explicaciones en cuanto al descenso de las tasas de cáncer cérvicouterino, incluyendo un mayor número de programas de tamizaje y tratamiento, la disminución de las tasas de natalidad y el aumento de la cobertura de la educación para la salud. Aun cuando la realización de más investigaciones podría explicar mejor los factores causales que subyacen a cada una de estas tendencias, los hechos básicos son claros: por un lado, las tasas del cáncer de mama se han elevado en tanto que las de cáncer cérvicouterino han descendido, y por el otro, hoy en día el cáncer de mama, y no el cáncer cérvicouterino, es el causante de mayor número de muertes en total entre las mexicanas.
El cáncer de mama afecta tanto a mujeres jóvenes como de mayor edad y una gran proporción de este padecimiento en los países en desarrollo –en muchos hasta 50 por ciento– ocurre en mujeres menores de 54 años. Consciente de ello, el cáncer de mama es ya considerado parte de los servicios de salud ofrecidos en el marco de la salud sexual y reproductiva de la mujer.
Amén de lo dicho, los estudios en todo el mundo sobre el tema, a mí me parece que sí es un gran logro el que ya incluso las prótesis mamarias sean gratuitas en las instituciones, es de gran valía y no se toma en cuenta el esfuerzo que esto conlleva para el gobierno y su logro, pero no se ha encontrado la cura para el cáncer de mama todavía, y entiendo lo que sufre una mujer con esta enfermedad –lo he vivido con mi propia madre– pero yo no bailaría tanto, dicho con todo respeto a las mujeres que lo padecen, como ese spot que se emite en los medios y redes sociales, porque sí que es duro y se necesita mucha fuerza para salir adelante de esta enfermedad, mucho valor, mucho ánimo también, pero ¡bailar!, en mi humilde forma de ver las cosas, debería ser ya cuando se encuentre la cura, no nos andemos adelantando, es decir, las mujeres con cáncer de mama sufren mucho, se cansan mucho, con las terapias químicas o radioterapias y ni hablar de la extirpación de uno o ambos senos, que es una mutilación bárbara, con efectos psicológicos muy duros y complicados, en el caso de mi madre nunca la he visto, aún ya con prótesis y sin el cáncer, con ganas de bailar por eso, me atrevo a decir, México no cantemos victoria, cuando no ha terminado ni el medio tiempo del partido.

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Asesor especialista en políticas públicas de alta injerencia social, licenciado en derecho por la UNAM, maestro en tecnologías de la información con carácter social, productor y director de cine (cortometrajes y películas independientes) y de televisión (documentales y comerciales). Cambridge English: Proficiency.