El consumo frecuente de cigarros, así como beber por periodos prolongados alcohol, aumenta las probabilidades de desarrollar cáncer de garganta, lugar que es uno de los principales conductos por donde se abastece de alimento y pasa el aire que respiramos.
Ese tipo de cáncer frecuentemente aparece en adultos mayores de 50 años; además, los hombres son 10 veces más propensos a contraerlo que las mujeres.
De acuerdo con los especialistas, la principal causa del padecimiento es el consumo excesivo de cigarro, debido a los agentes cancerígenos que desprende el humo del tabaco y que en esa parte del cuerpo crean alteraciones genéticas en las células expuestas.
Alrededor de 90 por ciento de la aparición y desarrollo de esa enfermedad está asociado al tabaquismo, aunque también se presentan casos por lesiones de papilomatosis laríngea crónica, inhalación de diversas sustancias químicas y la irritación crónica por reflujo de ácido gástrico, aunque en menor medida.
Conforme avanza su crecimiento, ese cáncer puede generar cambio de la emisión de voz, obstrucción de las vías respiratorias y dificultad para ingerir alimentos.
Para localizar ese tipo de anomalías se recurre a la examinación del cuello en búsqueda de crecimientos anormales, principalmente de ganglios que pueden estar afectados.
Ese tipo de cáncer pueden curarse si se detecta a tiempo, por ejemplo, si es diseminado (ha hecho metástasis) a los tejidos circundantes o a los ganglios linfáticos en el cuello, casi la mitad de las y los pacientes pueden curarse.
Pero si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo por fuera de la cabeza y el cuello, es incurable y el tratamiento está encaminado a prolongar y mejorar la calidad de vida.

Información

  • Entre los síntomas
    se encuentran sonidos respiratorios anormales, tos y expectoración con sangre
  • También existe ronquera
    que no mejora en tres o cuatro semanas, dolor en el cuello o en el oído y/o pérdida de peso que no se debe a una dieta
  • Entre los exámenes
    para encontrar el cáncer está la biopsia del tumor sospechoso, radiografía de tórax, tomografía computarizada del tórax, cabeza y cuello, entre otros
  • Cuando el tumor
    es pequeño puede utilizarse cirugía o radioterapia
  • Si el tumor
    es más grande o se ha diseminado a los ganglios linfáticos en el cuello, a menudo se utiliza una combinación de radioterapia y quimioterapia para preservar la laringe (cuerdas vocales). Si eso no es posible se extirpa la laringe, dicha cirugía se denomina laringectomía
  • Entre las complicaciones
    se hallan la obstrucción de las vías respiratorias, desfiguración de la cara o el cuello, endurecimiento de la piel o pérdida de la voz y de la capacidad para hablar
  • Después del tratamiento
    es necesario tomar terapia para el habla y la deglución. Si la persona no puede tragar será necesaria una sonda de alimentación
  • Para prevenir la enfermedad
    es necesario evitar fumar. Asimismo, reducir o evitar el consumo de alcohol

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