Arturo Quiroz Jiménez

Sociólogo

Las campañas terminaron y estamos a un día de conocer quién gobernará el país por seis años. Las promesas ya se hicieron, los pleitos ya terminaron, quizá alguien ya decidió su voto, pero para los temas y compromisos que atañen a esta columna, medio ambiente y derechos animales, nos preguntamos ¿qué dijeron?, ¿qué propusieron?
No debemos olvidar que en el último debate se dedicó una parte importante a la discusión sobre la protección de la naturaleza y el impacto del ser humano sobre su geografía.
La noche del debate se notó un desinterés por considerar temas de suma importancia como la generación de nuevas energías o un planteamiento a largo plazo de rescate de zonas de naturaleza arrasadas, el capitalismo asola tierras, animales humanos y no humanos, esperanzas, pero también propone a veces –desde la inteligencia que según se le dotó al ser humano– soluciones para este impacto, para esta devastación.
Esa noche, en el sur de país, los candidatos hablaron poco y nada de soluciones, una que otra propuesta, una que otra sorpresa, uno que otro silencio.
En cuestión de medio ambiente se tienen algunas posturas entre los candidatos que hemos podido encontrar, pero primero recordemos algunos números de México: el país es el quinto lugar en cantidad de biodiversidad, pero el 71 por ciento de los mexicanos tiene mala calidad del aire; llega apenas al lugar 34 en impuestos medioambientales y es el número 88 de los 188 países que no generan huella ecológica. Asimismo, México genera en promedio 342 kilos de basura por habitante, mientras que solo el 3 por ciento de los desechos se recicla.
Ahora sí, veamos qué dicen los candidatos: José Antonio Meade incentiva empresas limpias y sustentables, así como combatir el desperdicio de alimentos, fortalecer parques nacionales y reforzar la educación ambiental. Aunque se debe mencionar que este candidato y sus aliados, quienes respaldan y promueven la Ley de la Biodiversidad, han recibido críticas de grupos ambientalistas por ese proyecto, ya que no cuenta con estrategias factibles.
Andrés Manuel López Obrador (AMLO) consideraría el impacto ambiental de toda política que se proponga y se buscaría conservar el capital natural como prioridad; asimismo, propone reforzar la educación ambiental en todos los niveles de estudio, y considera el manejo comunitario sustentable y las cadenas de valor. Si bien en papel es esta la propuesta más completa, se nos advierte una oscuridad al incluir en su gabinete a un promotor de los cultivos transgénicos, Víctor Villalobos.
Ricardo Anaya busca incentivar energías limpias y empresas sustentables, así como asumir el compromiso internacional ante el cambio climático, además de adherir una iniciativa para reducir la huella del carbono de su campaña. Este candidato fue el que mostró un mejor conocimiento del tema durante el tercer debate, pero dentro de sus cinco ejes de trabajo, el medio ambiente no tiene prioridad.
Otro de los temas que interesan a esta columna es el de los derechos animales y al intentar hacer un recuento, la sorpresa es que es inexistente este ítem dentro de los programas de trabajo de los candidatos; se pudo encontrar una carta firmada de AMLO en la que se compromete con algunas asociaciones protectoras a convertir los centros de control canino en verdaderos centros de atención, no de muerte, pero algo concreto en sus planes en sus páginas, en sus discursos, ¡nada!
Los tres candidatos no insistieron en el tema a lo largo de sus campañas, se concentraron en pelar y proponer cosas en contra de los programas de atención o en comprobar que el otro hizo algo malo en el pasado, mientras nosotros, los afectados por un incendio de un basurero al aire libre, los habitantes de una zona donde un río se desborda, los trabajadores de una minera que explota el suelo, los indígenas despojados de sus tierras, iremos a las urnas con más dudas que certeza de nuestro futuro como nación y con desconocimiento de qué medidas tomará este nuevo presidente para atacar uno de los problemas que comienzan a tomar titulares. Ya lo dijo el canto jarocho: “el mundo se va a acabar, si un día me has de querer, te debes apresurar”. Es tiempo de querer a la naturaleza que nos rodea.

*Datos tomados de la página de
ecoosfera.com

Comentarios