La irresponsabilidad de la clase política no conoce límites. A la mitad del camino rumbo a la elección municipal del 18 de octubre, parece que la ambición por el poder es más fuerte que procurar la salud conciudadana. Ayer se llevó a cabo el debate entre los abanderados de las distintas fuerzas políticas que pelean la alcaldía de Pachuca. Un circo electorero afuera de las instalaciones del Colegio Libre de Hidalgo, donde hubo de todo menos sana distancia.

Se trata de un pésimo mensaje el que lanzan las candidaturas hacia una sociedad de por sí escéptica a la pandemia. Y es que si bien el estado había venido a la baja en la cantidad de contagios en las últimas semanas, la euforia electoral podría detonar un nuevo repunte. En los primeros 20 días de campañas político-electorales, desde aquel sábado 5 de septiembre, Hidalgo acumula mil 510 positivos a coronavirus y 223 fallecimientos por la enfermedad; ciertamente la promoción del voto ha sido factor. A mediados de agosto la Secretaría de Salud de la entidad envió una carta a su homóloga federal para que fuera mediadora ante el Instituto Nacional Electoral (INE), con el fin de aplazar el proceso de renovación de ayuntamientos; no hubo respuesta. El dictamen del consejo general que encabeza Lorenzo Córdova Vianello podría significar una decisión suicida como calificó el gobierno de Hidalgo en la misiva. Ya que si bien el INE cuenta con una serie de protocolos, estos no garantizan que sea controlada la dispersión del virus. Lo observado ayer posterior al debate capitalino, son prácticas matraqueras a la vieja usanza, alejadas de toda realidad. Es inaudito que partidos, candidatos y, peor aún, el Instituto Estatal Electoral no ponga límites a ese tipo de riesgos.

Mismo escenario ocurrió ayer en un tianguis de la Bella Airosa, donde las porras de los candidatos del PRI y de Morena chocaron en una “guerra” de arengas, convirtiéndose aquello en un potencial coctel de contagios. Faltan 22 días para celebrar las elecciones, en este tiempo Hidalgo podría regresar a semáforo epidemiológico rojo, pues se trata de una posibilidad latente, reconoció esta semana José Luis Alomía, director general de epidemiología del gobierno federal.

¿Qué pasaría si el estado llega al 18 de octubre en máxima alerta? Más vale que los órganos encargados de organizar el proceso municipal pongan un freno al apoteótico proselitismo, de lo contrario candidaturas, partidos y árbitros se estarían dando un balazo en pie. Estamos a la mitad del camino, ¿con cuántos contagios y muertes acabará el periodo de campañas? Por otra parte, con el pobre nivel de debate político, discursos demagogos y propuestas raquíticas de nuestros candidatos, ¿vale la pena el riesgo? De filón. La buena, cárcel a acosadores sexuales propone la diputada de Morena Nohemí Zitle; la mala, el sistema penitenciario se cae a pedazos.

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