Esta es una singular obra en la que dos especialistas analizan perfiles de Francisco I Madero, llamado Apóstol de la Democracia, y ponen sobre el tapete ópticas distintas sobre su proceder en lo que ha sido una página trascendente de la historia de México.

A fin de cuentas será el lector, al sopesar argumentos, el mejor juez de los puntos de vista no siempre coincidentes, pero que los autores ponen en el fiel de la balanza.

El libro se titula Cara o cruz: Francisco I Madero y lo suscriben Rosa Luisa Guerra Vargas y Edgar Rojano, con la coordinación de Alejandro Rosas.

Es este último quien en una breve introducción recuerda y revela algunos puntos en la vida de quien ofrendó su existencia, tras un golpe de poder, por el siempre denostado Victoriano Huerta.

El mismo Rosas incluye en su intervención a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), tal vez en el intento de crear paralelismos, que ciertamente, por ahora, parecen un tanto adelantados.

Cita el coordinador de los textos: “Varias generaciones crecieron con una idea completamente equivocada: que la I de Francisco I Madero significaba Indalecio. Lo cierto es que siempre fue Francisco Ignacio, así lo establecen su acta de nacimiento y su fe de bautismo, pero al igual que lo ocurrido con su segundo nombre –a la fecha sigue siendo un misterio de dónde surgió la versión de Indalecio–, tenemos una imagen distorsionada, incluso errónea, de aquel hombre que encabezó la lucha de un microbio contra un elefante, como se refirió don Evaristo Madero al desafío de su nieto al régimen de Porfirio Díaz”.

Más adelante, señala: “Tuvieron que transcurrir 84 años, hasta 1997, cuando el sufragio efectivo se hizo en verdad efectivo y por primera vez, después de la Revolución mexicana, Madero volvió a triunfar. La ciudadanía recuperó el valor del voto y le arrebató al PRI la mayoría en el Congreso; tres años después llegó la alternancia presidencial”.

De los autores se destacan segmentos de su labor profesional: Rosa Luisa Guerra Vargas, nacida en 1971 en la Ciudad de México, es licenciada en literatura latinoamericana (UIA), maestra en comunicación social (UP) y tiene un máster en educación con especialidad en familia (CUV, adscrito a la Universidad Complutense). Ha sido editora, promotora de lectura, articulista, asesora y guionista.

Edgar Damián Rojano García, Ciudad de México, 1966; es licenciado y cuenta con estudios de maestría en historia de México por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde se desempeña como profesor del Colegio de Historia. Su área de interés es la Revolución mexicana, en especial el zapatismo, tema del cual ha escrito diversos artículos.

La primera apunta sobre Madero, entre otras consideraciones, que “hubo un elemento –y una decisión personal de seguir en ese camino– que fue determinante en la vida de Madero: la lectura casual del número de una revista de su papá, a partir de la cual entró al mundo del espiritismo, que fructificó a través de una profunda relación con la palabra escrita. Tomó decisiones, emprendió acciones y moldeó su vida para irse separando del destino que su nacimiento le había marcado como homo hacendado-empresario, para recorrer el mundo incierto de la política.

“Madero tenía una necesidad de expresarse por escrito más que cualquier otro recurso. Es hasta sus últimos años, cuando ya está en plena campaña, que la palabra en forma de discursos y arengas se volvió imperativa.

“Es más, desde su visión, mucho de lo que escribió ni siquiera eran sus ideas, pues ‘tomaba dictado’ de lo que los invisibles le dictaban en las sesiones espíritas.”

Rojano García inicia con breve biografía: “Francisco Ignacio Madero González nació el 30 de octubre de 1873 en la hacienda de El Rosario, del municipio de Parras, Coahuila. Su madre fue Mercedes González Treviño y su padre Francisco Madero Hernández. Tuvo 15 hermanos.

“Otro episodio conflictivo se dio cuando Madero conformó su gabinete presidencial. De ocho carteras a ocupar, cuatro fueron cedidas a porfiristas, dos más a familiares suyos (Ernesto Madero y Rafael L Hernández) y solamente las dos restantes se otorgaron a personajes identificados con la Revolución: Abraham González, en Gobernación, y el ingeniero Manuel Bonilla, en Comunicaciones y Obras Públicas. Un dicho de la época decía: ‘Madero va a gobernar con sus enemigos y contra sus amigos.”

El texto no es voluminoso, más bien conciso, y fruto de profundas investigaciones de los dos autores.

De editorial Taurus Historia, la primer edición es de octubre de este 2019.

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