ALAN JIMÉNEZ SOTO
Pachuca

Solo cinco de los 12 centros de reinserción social (Cereso) de Hidalgo cuentan con un médico adscrito, mientras que ninguna de las cárceles distritales tiene ese servicio, de acuerdo con el diagnóstico penitenciario de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH).
A pesar de que la CDHEH precisa en su informe que “toda persona tiene derecho a la protección de la salud”, como establece el párrafo segundo del artículo 18 constitucional de manera precisa para las personas que se encuentran en reclusión, en los centros penitenciarios del estado no se cumple en su totalidad.
En ese sentido, siete de los 12 Ceresos de Hidalgo a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública estatal (SSPH) no cuentan con un médico adscrito al centro; ese servicio solo lo poseen Actopan, Apan, Ixmiquilpan, Pachuca y Tula.
Al respecto, la SSPH informó que la falta de médicos en los penales de Tulancingo y Jaltocán obedece a que muchos aspirantes no pasaron los exámenes de control y confianza, por lo que no pueden ser admitidos, o bien, algunos otros no están conformes con los sueldos.
En las cárceles distritales, administradas por sus respectivas presidencias municipales, ese servicio es nulo, de acuerdo con el diagnóstico, pues en sus parámetros no cuentan con médico adscrito.
En menor medida, los centros penitenciarios estatales y distritales se vieron perjudicados por el desabasto de medicamento, pues solo los Ceresos de Apan y Mixquiahuala pasan por ese problema, mientras que en los de Atotonilco, Tizayuca y Zimapán se encontró medicamento insuficiente.
El servicio odontológico solo existe en tres Ceresos, los de Jaltocán, Tulancingo y Tula, mientras que en los faltantes no se contempla. En el caso de las cinco cárceles distritales el servicio no existe, de acuerdo con la CDHEH.
La presencia de área de enfermería es otra de las carencias que presentan gran parte de los Ceresos en Hidalgo, ya que siete de ellos carecen de éste, mientras que los de Apan, Jaltocán, Mixquiahuala, Pachuca y Tula cuentan con ese lugar.
Las cárceles distritales pasan por el mismo problema, pues Atotonilco, Metztitlán, Zacualtipán y Zimapán no cuentan con área de enfermería. El único beneficiado es Tizayuca.
“La CNDH ha destacado que la problemática detectada en torno al derecho a la salud de las personas en el Sistema Penitenciario ocupa 76.07 por ciento de las quejas recibidas en materia penitenciaria”, refiere el diagnóstico.
Los padecimientos más frecuentes de las personas internas son cardiovasculares, respiratorios, gastrointestinales, gastritis, diabetes y lesiones por accidentes de trabajo, describe el documento. “La falta de medicamentos, los inadecuados tratamientos médicos e incluso la ausencia de atención médica, pueden agravar estos males”, manifiesta.

Causas

  • La SSPH informó
    que la falta de doctores en los penales de Tulancingo y Jaltocán obedece a que muchos aspirantes no pasaron los exámenes de control y confianza, por lo que no pueden ser admitidos, o bien, algunos otros no están conformes con los sueldos
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