Carlos Camacho Espíritu y las coincidencias en magnicidios

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CARLOS SEVILLA

Una noche, a principios de la década de 1970, se presentó en la redacción de un periódico poblano quien dijo llamarse Carlos Camacho Espíritu, nacido en 1930 en Acatzingo y del que se conocía que proyectaba un parque de conservación de vida silvestre, que se ubicaría muy cerca de la capital angelopolitana: Valsequillo, que a la postre llamó Africam, y que a la fecha exitosamente persiste.

Ligeramente moreno, de aproximadamente 1.70 metros de estatura, se prestó para una plática informal, en tanto de entre un folder buscaba un documento.

Comentó que a los 16 años había ingresado ilegalmente a Estados Unidos (EU) y que lo habían detenido repatriándolo a Nogales, de donde partió a Monterrey para iniciar una carrera de locutor.

Finalmente, tenaz, regresó al vecino país del norte, obtuvo su nacionalidad y se tituló como piloto aviador. Participó en la guerra de Vietnam, logrando el grado de capitán, como después familiarmente se le identificaría.

Fundó laboratorios de medicamentos, convirtiéndose en un hombre de amplios recursos. Fue cuando decidió cristalizar el parque Africam Safari, el 2 de abril de 1972.

Hubo epílogo trágico. Un domingo ingresó una familia, empleando un auto con toldo de lona. El Capitán tenía como una de sus especies predilectas a un tigre de Bengala llamado Rajá. Ese día infortunado el felino se abalanzó al techo del vehículo; la familia aterrorizada pidió auxilio.

Camacho Espíritu casi sometió al animal, que, empero, logró alcanzarlo con sus garras.

A consecuencia de las heridas, el empresario falleció el 28 de octubre de 1976. Septicemia fue el diagnóstico. Su familia se encargó de la administración del hoy muy conocido Africam.

Pero esa noche, cuando el reportero lo conoció, tras breve charla y segundos antes de despedirse, del folder extrajo un documento, y breve dijo: “Seguramente le interesará”. Y no agregó más.

Se trataba de lo expuesto por un estudioso al encontrar que Abraham Lincoln y John F Kennedy, quienes fueron presidentes de EU y sucumbieron en atentados mortales, tuvieron vidas paralelas.

Lincoln fue elegido al Congreso en 1846 y Kennedy ingresó al Congreso exactamente un siglo después: 1946.

A Lincoln lo eligieron presidente en 1860 y a JFK en 1960.

Sus esposas perdieron hijos cuando aún estaban en la Casa Blanca y los victimarios de los dos presidentes escogieron un viernes para ultimarlos.

La secretaria de Lincoln se apellidaba Kennedy y la de este, Lincoln.

Los homicidas eran del sur y los dos presidentes que los suplieron se apellidaban igual: Johnson. El primero nació en 1808 y Lyndon Johnson, quien ocupó el lugar de Kennedy, vio la luz primera en 1908.

John Wilkes Booth, el que sacrificó a Lincoln, nació en 1839; y Lee Harvey Oswald, quien “oficialmente” le disparó a Kennedy, nació en 1939.

Lincoln fue asesinado en un teatro llamado Ford y a JFK en un automóvil marca Lincoln, de la empresa Ford.

En verdad, asombrosas coincidencias registradas por la historia.

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