Una de las escuelas de periodismo más reconocidas en el país es la Carlos Septién García, nombre que se le impuso en reconocimiento a uno de los comunicadores más destacados que empezó a ejercer como tal desde los 11 años en El Tiliche, que él editaba.

De acuerdo con una semblanza muy bien documentada, de Manuel Pérez Miranda, escribía en la máquina de su padre con copias al carbón en hojas tamaño carta utilizando ambos lados.

Nació en Querétaro el 15 de enero de 1915. Tras reafirmar su vocación en impresos en que revelaba su carácter crítico, como en El Chinto, en el que fustigaba a las autoridades.

Ocurrió así que en 1932, el editorial de su autoría fue tan directo en sus juicios contra el gobierno que su padre se vio obligado a enviarlo fuera de la ciudad, por temor a un castigo.

Pero todavía en su ciudad natal publicó en El Escolapio, El Heraldo y Cascabel, entre otros.

Se sabe que en 1935 ingresó en la UNAM para estudiar derecho, manteniendo su inclinación a través de diversas revistas estudiantiles.

Textualmente se cita: “Colaborador de El Universal, filósofo del periodismo, cronista taurino, mirada crítica y alegre, había contribuido a dar impulso a la idea de crear la escuela de periodismo y se había constituido en uno de sus más destacados maestros.

“Como reportero de El Universal fue comisionado el 19 de octubre de 1953 para cubrir la inauguración de la presa Falcón por parte de los presidentes Ruiz Cortines, de México, y Eisenhower, de Estados Unidos, pero falleció en un accidente aéreo ocurrido en la Sierra de Mamulique, Nuevo León.

“A raíz de tan lamentable deceso, el consejo de maestros y alumnos decidió que la institución llevara su nombre.”

Existe un interesante libro, El quehacer del periodista, obra antológica de Septién García, con compilación, selección, introducción y notas de Adrián García Cortés.

Y, asimismo, una presentación de Alejandro Avilés, quien menciona que García Cortés le insistió en que colaborara con un artículo, que sus sustanciales inicitos, refiere:
“Al cumplirse, el 30 de mayo de 1979, los primeros 30 años de la Escuela de Periodismo Carlos Septién, la institución se complace en publicar esta selección antológica (y se refiere al libro, en particular) de aquel cuyo nombre lleva, centrada en el quehacer del periodista.

“De pronto lo consideré innecesario, ya que el mismo nos introduce en la vida y la obra del admirado maestro. Acepté, sin embargo, porque pensé que debería hacerlo como director de la escuela que lo edita. Además, como presentador de la serie Periodismo y comunicación que se inicia con la presentación de esta obra”.

Cuna de reflexiones del ameritado informador: “Pero Septién va más allá. ‘El periodismo’, dice, ‘es una técnica que tiene por objeto impresionar la inteligencia del hombre’. No habla solo a la imaginación ni a la sensibilidad. El periodismo impreso es un medio para la reflexión: aquel en donde el hombre puede detenerse, una y otra vez, para considerar los elementos. Y hay que dar al lector los elementos para que se forme un juicio. En cambio, ‘no podemos hacer una generación de perezosos mentales, a los cuales hemos de dar servida y digerida la información.

“Tenemos que excitar y agudizar la inteligencia, la imaginación, la sensibilidad de los lectores, para que ellos trabajen con nosotros y con nosotros lleguen también a las conclusiones justas a que deben llegar en torno a cualquier hecho.”

En una editorial de El Universal, del 21 de octubre de 1953, aparece, en la parte final: “Como cronista taurino, en la avalancha de los intereses publicitarios, supo mantener una honradez acrisolada, y su espíritu justiciero exaltó el valor y el arte en los hombres que supieron demostrarlo”.

Se apuntaría que en 1953, más de 60 escritores, periodistas y comentaristas nacionales y extranjeros hablaron en periódicos y revistas de lo que había significado Carlos Septién García.

La primera edición del libro fue lanzada en 1979.

Carlos Septién García

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