El arduo camino de la libertad ha sido difícil de andar, si algo puede constatar la igualdad es la calidad de vida a la que los mismos hombres se han sometido. En México hablamos mucho de eso, entre las páginas de nuestros libros de historia, en los discursos políticos, en las festividades nacionales; una de ellas es precisamente la Revolución mexicana, a 109 años de tan memorable evento es que dedico un espacio en noviembre para hablar de mujeres que, con su participación activa en el movimiento, nos permiten hacer un andar histórico que da luz a nuestro entender de lo sucedido en aquel entonces.

Un grupo de personas que poseía en su poder los bienes de la patria, que gozaba de disfrutar a manos llenas las riquezas que la tierra proveía, dejando a un gran porcentaje de la población en aspectos deplorables, con los que la población lograba apenas sobrevivir, una desigualdad social, con leyes que volvían a los ricos más ricos y a los pobres aún más pobres, en una situación en la que difícilmente podrían algún día conseguir siquiera posibilidades para una vida digna.

De ahí que el primer antecedente al movimiento resultó ser la injusticia, la desigualdad social y consecuencias de un gobierno dictador con ideas capitalistas. Inevitablemente, el pueblo comenzó a tomar conciencia, pero ahí no quedó.

Las carencias eran más evidentes, el tiempo de Porfirio Díaz en el poder fue extenso y el sentimiento de injusticia se acrecentaba. Pero los años del presidente se convirtieron en un factor importante, dirigir un país con tales condiciones a los 80 años ya era una tarea complicada (Salinas Gonzales, 2014).

De ahí que Madero vio una oportunidad para generar un cambio de gobierno, inició su campaña, dando potencial énfasis a una reforma agraria, con la que se le pudiera regresar la tierra al campesinado (Salinas Gonzales, 2014).

El pueblo cedió a dar una oportunidad a la urna electoral, con toda su fe dieron el voto a Madero. Al mismo tiempo, Díaz había declarado públicamente el cansancio de mantener el poder por mucho tiempo, pero los grupos de poder vieron en riesgo su posición privilegiada y ejercieron presión sobre Díaz (Salinas Gonzales, 2014).

El resultado de las elecciones: Díaz fue reelecto una vez más. La furia del pueblo fue incontenible y el fin de la dictadura fue claro; Díaz cedió el poder a Madero.

Después de un breve y rápido recorrido histórico por la Revolución, solo hemos mencionado a un par de protagónicos. Pero en la realidad, no fue así precisamente. Los actores que protagonizaron esa hazaña fueron muchas personas, quienes respaldaron a ambos líderes (Salinas Gonzales, 2014).

En todo ese cúmulo de personas podemos encontrar las participaciones de muchos padres, jefes de familia, hijos, hermanos compañeros, que salieron a las calles a combatir con las armas que tuvieran a la mano, fueran machetes, hachas, escopetas o lo que tuvieran a la mano (Salinas Gonzales, 2014).

Varios de ellos nunca anduvieron solos, sino que seguían las órdenes de sus superiores, que, en gran mayoría, se trataba de personas con posición o algo de dinero que pudiera solventar el gasto de mantener a un ejército activo; otros más quedaron a las órdenes de generales distinguidos por sus valores, principios y, por supuesto, su valentía (Salinas Gonzales, 2014).

Pero hubo un pelotón en especial, y que es de llamar la atención, conformado por aproximadamente 300 hombres, que marchaban a las faldas de La Malintzin, a finales de mayo de 1911, durante la Revolución, comandados y dirigidos por una mujer, por la Generala (Revolución, 2017).

Pasó fiera con su ejército por San Bernardino Contla y Amaxac, en Guerrero. Ahí destruyó documentos oficiales, cambió a las autoridades y exhortó a la población a suspender los impuestos. Luego de eso, el 3 de junio dio a conocer sus siguientes pasos, que planeaba pasar por la zona de Santa Cruz Tlaxcala (planeaba pasar cerca de las fábricas La Trinidad, San Manuel y Santa Elena), además de otras poblaciones importantes (Instituto Nacional de Estudios Históricos, 1993).

De ahí que por temor a que los obreros que trabajaban en las fábricas se unieran a la causa, el gobernador de Tlaxcala mandó capturar a Carmen Vélez, la Generala, y para ello envió al teniente coronel Cruz Guerrero (Revolución, 2017).

Es así que se suscitó la entrevista de Carmen con el gobernador, después de eso, el mandatario declaró públicamente que la Generala intercambiaría su rendición por la libertad de su hermano, que se hallaba preso en la ciudad de Tlaxcala, bajo el cargo de homicidio, a 20 años de cárcel, a lo que se debía agregar mayor castigo por un delito cometido dentro de la prisión. Afirmó también que el levantamiento en armas de la Generala se basaba únicamente en conseguir la libertad de su hermano (Instituto Nacional de Estudios Históricos, 1993).

Veían a Carmen Vélez como una amenaza, ya que su padre era rico, los recursos no le faltaban, consideraban necesaria la rendición de la Generala y su ejército, y le concedieron la libertad a Uriel Vélez y con ello se desarmó a Carmen y su ejército (Instituto Nacional de Estudios Históricos, 1993).

Para enero de 1913 solicitó el amparo de Pablo Tépal, declarando que el juez inmediato enviaba a Tépal a prisión por venganza política.

Finalmente, el 27 de enero acusaton a Vélez de reclutar personas en La Malintzin. En febrero de 1913 la aprehendió Rafael Cuéllar (Instituto Nacional de Estudios Históricos, 1993).

Cabe destacar que la participación de Carmen Vélez fue mucho más de lo que estas líneas expresan, ya que esta mujer no se rendía fácilmente. Desvanecer su historia y quién fue no callará su pensamiento o su participación activa en la Revolución.

Muy poco se cuenta de mujeres en la Revolución, la tarea de desenterrar a los muertos de la fosa común en la que con frases como “varios ciudadanos participaron en el movimiento” u “hombres y mujeres lucharon activamente en la Revolución”, se han enterrado por más de 100 años, apenas comienza.

Carmen Vélez, la Generala, fue una mujer mexicana valiente y decidida, con mucho coraje para enlistarse y, aún más, formar su propio batallón; heroína que peleó por sus ideales, por la justicia y la igualdad, apoyando los ideales de Madero, por eso en este espacio rememoremos la participación de las maravillosas mujeres que participaron activamente en la Revolución mexicana y tomemos inspiración para levantar la voz ante las injusticias que sigue padeciendo nuestro país.

“Las personas que piensan que no son capaces de hacer algo, no lo harán nunca, aunque tengan aptitudes”

Indira Gandhi

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